viernes, 16 de diciembre de 2016

[LOVE] Rogue One: Esto es la guerra

Un año después, parece que he abandonado el presente blog. Sin embargo, tengo el panel lleno de borradores de mi reinterpretación de El Despertar de la Fuerza que no he conseguido rematar para ir publicándolos. Entre tanto, me ha pillado la siguiente película de la saga, el primer spin-off: Rogue One. Toca hablar de ella y no me voy a unir a la sobreexcitación generalizada que se está propagando por las redes.


A veces pienso que a estas alturas soy imposible de satisfacer. Creo que algo murió en mí el día que vi a Luke Skywalker decirle "No" al Emperador, el día que los rohirrim cargaron en los campos de Pelennor, el día que Arya Stark se quedó a las puertas de la fortaleza de Los Gemelos mientras se producía la mayor traición acaecida en Poniente, el día que Skynet tomó conciencia de sí mismo, el día que Kvothe cayó seducido por Felurian... La fábula de la Trifuerza repitiéndose hasta la eternidad en Hyrule. 4 8 15 16 23 42. La reina de los xenomorfos buscando su venganza en la teniente Ripley. Un rayo que cae oportunamente sobre la torre del reloj para accionar el condensador de fluzo. Todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia.

El sentimiento de extrema tristeza y satisfacción al cerrar el último libro de una buena saga es una pesada carga. Un peso que cala hondo... Porque aumenta tus expectativas para con el resto, porque ha destruido un trocito de tí que se asombra y se ilusiona. En ese sentido, Rogue One me ha dado una ración sobresaliente del Universo Star Wars, nos ha proporcionado una historia perfectamente hilada y respetuosa con todos los cánones, multitud de mundos y personajes contextualizados con naturalidad, escenas de acción a raudales, un guión divertido a la vez que contundentemente serio. Puede que Rogue One sea mucho más película que las 4 que han venido antes que ella, desde 1999. Y a pesar de todo ello, no me ha logrado transmitir verdaderas emociones.

Veo por los primeros comentarios que los "haters" del Episodio VII se han palpado todas sus zonas erógenas con Rogue One. He llegado a leer que es lo mejor desde El Imperio Contraataca. Todo el mundo parece opinar que es lo más Star Wars que ha habido casi desde Star Wars. ¿A qué nos queremos referir con eso? ¿Qué es Star Wars? ¿Su universo o su historia? ¿Su galaxia o la epopeya que intencionadamente nos quiso contar George Lucas? Mi opinión es que desde la trilogía original, tras años y años de abrir un universo, que en todos sus productos fue fiel a su identidad y sin fisuras, no se ha conseguido crear una película que guarde el equilibrio necesario entre el espíritu aventurero de la epopeya Skywalker y todo el contexto galáctico que el fan tanto demanda.

Rogue One ofrece todo lo que le falta a El Despertar de la Fuerza, y la solemne cohesión y coherencia entre personajes y contexto que nunca tuvo la trilogía de precuelas. Pero, por contra, hay viceversa y los aciertos de El Despertar de la Fuerza (que los tiene, aunque a algunos les ciegue el odio) no han logrado plasmarse en Rogue One. En parte, su propia naturaleza le niega cierto grado de epicidad; al ser un capítulo autoconclusivo, la narracción y el desarrollo se ve delimitado por sus 133 minutos. Tan acostumbrados estamos, los consumidores de sagas, a esa pequeña semilla que nos dejen para continuar con la siguiente y llegar a un gran final apoteósico, que puede dejarnos a medias a la hora de implicarnos con la historia que nos cuentan. Por otro lado, al margen de cameos, puede que la ausencia de los grandes personajes en la trama pueda incomodar a algunos.

El caso, es que a pesar de sus grandes aciertos, que comentaré hacia al final de mi reseña, empezaré como hago siempre con los grandes puntos negativos, al igual que hiciera con el Episodio VII. En honor a la verdad, la lista no será tan grande, ya que los fallos de trama o canónicos son muy reducidos.


AVISO DE SPOILERS: No leer hasta haber visto la película


Doblaje al castellano muy lejos del mínimo exigible

Me pasa con la mayoría de series que siempre he visto en V.O. y un día lo veo doblado y me siento asqueado. No voy a caer en el tópico de "Darth Vader no es nadie sin Constantino Romero", de hecho pocos actores de doblaje podrían encajar mejor que Pedro Tena, al que no se le puede echar nada en cara por afrontar uno de los mayores retos entre los de su profesión. El doblaje en general no está a la altura. Quizás los mejor parados sean Cassian Andor, K2 y los secundarios, pero Felicity Jones está muy difícil de valorar con una voz poco convincente, para las arengas de su cambio de tercio hacia convicciones rebeldes. Por otro lado, me causan problema, y ya desde hace mucho tiempo, la caracterización de actores de origen asiático. Alguien debería tener dos dedos de frente y ser consciente de que la India no existe en la galaxia de Star Wars: el piloto imperial desertor no puede hablar como Apu Nahasapeemapetilon. Chirrut creo que pierde identidad con ese extraño acento forzado. Saw Guerrera parece un chiste sobre un estreñido que evacúa por primera vez en semanas. Aunque yo también hablaría así, si mi grupo de guerrilleros parecieran el ISIS galáctico y los rebeldes los llamaran "extremistas". Y luego la aparición final de Leia chirría horrores, tanto como su cara CGI. Siempre me ha gustado ver las películas de Star Wars dobladas, porque el trabajo ha sido siempre sobresaliente, pero aquí la dirección de doblaje ha sido más propia de una serie de televisión de estreno mundial simultáneo.


El enorme vacío dejado por John Williams

El 15 de diciembre de 2016 me dí cuenta de que la aportación de John Williams a la saga galáctica es mucho más profunda de lo que pueda parecer. Para mí la música es un factor determinante a la hora de conseguir un momento que se quede en las retinas y el corazón del espectador. Todos los momentos que he citado al inicio de esta entrada, han ido acompañadas de una magia sonora que engrandece la épica a la máxima potencia. Rogue One tiene una banda sonora de hilo musical de consulta de podólogo. Los únicos momentos que desprenden emoción son un corta-pega del "Binary Sunset (The Force Theme)" [que tampoco tiene mucho sentido, ya que suele estar ligado a los Skywalker] y la Marcha Imperial. Ni siquiera se ha logrado una reinterpretación o variación de dichos temas que resulte efectista, como sí hemos podido comprobar en los tráilers que difunde Disney.
Michael Giacchino, que ha logrado crear melodías para el recuerdo como el tema principal de Up, aquí es incapaz de conseguir un tema original que no se olvide a los cinco segundos de ser escuchada. Ni siquiera logra formar una fanfarria que identifique a la película. Lo único que se repite es ese atropellado tema que suena cuando aparece el título del film, uno de los mayores defectos de la película y que hizo temblar a más de uno en sus asientos. Una pobre soplada de trompetillas más propia de la serie B, o de una parodia del género espacial. Incluso la musiquilla de Spaceballs (la mítica parodia de Star Wars) funcionaría mejor, porque al menos eres capaz de recordarla. Giacchino estará muy bien para Star Trek, pero para la champions no da la talla.

Insisto, la banda sonora es el defecto mayor de Rogue One. Insuficiente bajo en el que considero uno de los pilares fundamentales de lo que debe ser una película de Star Wars. Rogo a la Fuerza porque Williams se encargue de lo que queda de aquí a 2020. Luego ya que se jubile con honores, pero no sé si podría encajar un episodio de la nueva trilogía sin él.


Trailers que mostraron demasiado y nada a la vez

Mantengo lo que dije hace un año: Lucasfilm siempre hizo trailers geniales, pero desde la etapa Disney se han superado. Los tres trailers oficiales vertidos a lo largo de 2016, levantaron la expectación tanto como los de 2015 del Episodio VII.

Pero tras ver la película, opino que han sido mucho más engañosos que sus predecesores. Si con El Despertar de la Fuerza se prometía mucho más de lo que en realidad hubo, con Rogue One introdujeron un importante número de escenas que han sido desechadas para el metraje final. Hablo concretamente de:
  • Jyn Erzo diciendo "Esto es una rebelión, ¿no? Yo me rebelo".
  • Cassian justificando las palabras de K2 sobre las probabilidades de éxito de la misión.
  • Jyn Erzo en un pasillo iluminado como el de Ciudad Nube.
  • Los rebeldes lanzándose a correr hacia los AT-ACT con Jyn Erzo llevando los planos de la Estrella de la Muerte encima.

  • Jyn Erzo dirigiéndose a su comando rebelde con una arenga y preguntando "¿Estáis conmigo?"
  • Saw Guerrera dirigiéndose a Jyn en el primer trailer: "Si continuas luchando, ¿en qué te convertirás?"
  • Jyn Erzo avanzando por el pasillo del nivel superior de la estación imperial de Scarif cuando un caza TIE surge desde abajo.
  • Baze Malbus gritando en los riscos de Eadu "¡Destruyeron nuestro hogar!"
Creo que hay algunas más, pero ahora no las recuerdo. En cualquier caso, asociado o no al cambio de guión realizado hace poco que obligó a grabar un nuevo final para la película, lo que se dejó entrever en los tráilers ha resultado ser muy muy tramposo. Pero lo peor de todo es lo que sí sale en la película, y es que según avanza vas rellenando las piezas del puzzle antes de que ocurra. Hablo del disparo láser de la Estrella de la Muerte que se ve sobre Jedha, y del Ala-U de Cassian entrando a la velocidad de la luz en atmósfera para escapar del impacto. También vimos desde el primer tráiler, el carguero imperial que explota, el que denominan Rogue One en la película. Sabiendo que iba a explotar, ¿cómo vas a albergar esperanzas de que se salven? Como digo, la película ya estaba montada antes de verla. Tenían que haber dejado algo más a la imaginación.



Otra vez la velocidad absurda

Parece que los creadores a los que les han encargado el nuevo canon de Star Wars han desechado oficialmente cualquier coherencia lógica para con los viajes hiperespaciales. Sé que es el único recurso "deus ex machina" para construir la trama con agilidad, pero unos cazas no pueden cruzar la galaxia en cuestión de minutos para realizar un bombardeo. Era tan fácil como haber mandado a un escuadrón secreto a la sombra de Cassian Andor. Tampoco es rápido organizar y mandar una flota rebelde, tras una decisión improvisada, ni mucho menos que se una a dicha flota una corbeta corelliana que tiene que venir desde Alderaan tras un mensaje improvisado enviado después de la anterior decisión improvisada. Ya hablaremos del "factor Leia".

Por otro lado, como he dicho antes, vuelven a tirar del recurso del salto hiperespacial dentro de atmósfera planetaria. Pero al menos aquí, con el aviso de K2 de que es una locura ya que no han terminado los cálculos del salto. No molesta tanto con ese pequeño añadido. Sólo hacían falta unas pequeñas frases, J.J.: apunta y aprende de Edwards y de Filoni.


¿Qué le pasa a Darth Vader?

Inicialmente, y por algunos comentarios he visto que no he sido el único, da la sensación de que existe una alteración en la apariencia de Darth Vader. Destaca la apreciación del cuello, que parece que se lo han omitido, como le pasa a Fernando Alonso. Ilustro a continuación ese saliente del casco a la altura del cuello.


Como vemos en esta imagen del Vader original de 1977, parece evidente que es diferente:


Sin embargo, puede estar justificado en la posición de la cámara y el enfoque de las escenas de Rogue One, y sobre todo en la cadena con la que Vader sujetaba su capa (la cual no he logrado ver en Rogue One). Es comprensible que se puedan apreciar diferencias, aunque realmente, si volvemos a observar a continuación, no son enormes:



En sus pocas apariciones, sinceramente no me parece que tenga unas líneas de diálogo muy brillantes. Me da la sensación de que Krennic habla con una imagen prototípica de Vader, en lugar de con el propio Vader. Es cierto que es el Vader que cabe esperar de una relación con un subalterno, pero se suprime el personaje con los matices que nos dio el Universo Expandido. Particularmente, me encantaba ese Vader que, asumido su amargo pasado y su triste existencia, conspira para destruir a Palpatine en su propio beneficio, en un escenario argumental que podría recordar a Juego de Tronos.
Por contra, muy interesante mostrar la fortaleza de Vader, la que vendría a equivaler al castillo Bast del planeta Vjun. Lástima que no se hayan mojado en rescatar el nombre y las características del planeta. Como apreciación personal, a mí Mustafar no me entusiasma mucho como residencia de Vader, a sabiendas de que se justifica con que son los deseos del Emperador, como una especie de destino macabramente elegido para torturar a cualquier rastro de Anakin Skywalker. En ese sentido, cuadra y es lógico, pero siempre se ha criticado a las películas que se han agarrado a ambientes y planetas que ya hemos visto en repetidas ocasiones y no veo la diferencia en este caso (el de recurrir nuevamente a Mustafar), pero no aquí, sin embargo no hay crítica por parte del fandom...


Detalles quisquillosos y personales de fanático desquiciado

Esta es mi valoración más personal, desde mi perspectiva de Universo Expandido asentado en mi cabeza.
  • Hasta donde creo recordar, los mon calamari no se unen definitivamente a los rebeldes hasta la destrucción de la Primera Estrella de la Muerte, hecho que les convence de poner sus astilleros al servicio de la Alianza. Aún así, el almirante Raddus no parece seguir las órdenes del consejo de una Alianza Rebelde que parece estar bastante quebrada y al borde de la disolución. Raddus podría actuar de forma independiente al sistema Mon Calamari y a la propia Alianza, así que podría valer.

  •  ¿A qué viene el pulpo psíquico que lee la mente de Saw Guerrera? Es un elemento totalmente innecesario. Guerrera lo usa para interrogar a Bodhi Rook (el piloto desertor), matizando que puede que pierda la cabeza en el intento. Como vemos, a Bodhi no le quedan secuelas, más allá de tener pocas luces (pero creo que eso venía de fábrica). Podría ser la justificación del extraño comportamiento de Guerrera que no parece estar en sus cabales, pero no tiene sentido que lo usará contra sí mismo. Quizás como alternativa, podrían haber convertido a Bodhi en un personaje más interesante (ya que lo considero el más flojo o el menos desarollado), por ejemplo habiéndole dejado en una especie de autismo, del que podría haber salido en la batalla de Scarif para su heroico final.
  • Otra vez la velocidad de la luz, sí. Los motores sublumínicos de la nave tipo cabeza de martillo que se utilizan contra el destructor inutilizado deberían haber partido en dos al destructor (aunque puede ser que no estuviera en modo salto hiperespacial, no sé, podrían argumentarlo). Lo que no sé es porque al impactar un destructor sobre otro, el segundo explota en vez de chocarse como pasa con el crucero que los empuja.
  • Hablando de destructores, a mí me han parecido que tenían una escala muy reducida para ser destructores imperiales, incluso para los de clase Victoria. Además, ese intento por simular el acercamiento a las maquetas originales, ha quedado extraño. Demasiado blancos, y de cerca, es que realmente parecen maquetas.
 
  • Siempre esperé que en la película habría un cameo o un nexo con la adopción del término "Rogue", para el Escuadron Pícaro (Rogue) que fundarían más adelante Luke y Wedge. Pero no, no salió Wedge ni nada por el estilo citando al grupo de valientes del Rogue One, o algo similar... (Esto sólo era una ensoñación personal).
  • Sobre la reunión del Consejo de la Alianza Rebelde, habría sido un detallazo identificar a cada uno de los portavoces de los rebeldes. Se podría haber nombrado a Chandrila por parte de Mon Mothma, pero algunos de los otros podrían haber representado a Dantooine, Sullust o incluso a Corellia (aunque no imagino a la resistencia corelliana hablando de rendición). Me da como que Disney tiene mucho miedo a rescatar nombres del pasado, especialmente si se habían desarrollado diversidad de historias como puede ser Corellia (seguramente esperan a su propuesta de cómo deber ser Corellia que supuestamente veremos en el Episodio VIII).
  • Personajes resucitados con CGI. No parece haber avanzado en exceso la animación ultra-realista, ya que por momentos Tarkin parece llevar una careta de goma. Aunque tiene todo el sentido del mundo que aparezca el personaje, y hay planos en los que realmente parece que Peter Cushing está en plató, en general la resurección digital se ve a la legua, al igual que con Leia. Mucho mejor les han quedado algunos de los integrantes del Escuadrón Oro y el Escuadrón Rojo, a los que vimos morir en la batalla de Yavin.
  • ¿En serio el Imperio guarda su información secreta en un único espacio físico, en soportes físicos individuales como maletines? ¿El cifrado de esta información secreta es una única contraseña, creada a conciencia por su creador? ¿No tienen copia de seguridad? ¿Cómo se atreve Tarkin a destruir la base con toda la información secreta del Imperio de Palpatine? Sé que es necesario omitir estas preguntas para disfrutar de la trama, pero no por ello creo que deba dejar de hacérmelas. Este asunto está cogido con palillos chinos...
 
El deus ex machina del Tantive IV y Leia

Al margen de lo correcto o no de insertar con calzador a una Leia digital que da un poquito de yuyu, analicemos la situación:

Jyn Erzo decide irse por su cuenta, con un grupo de soldados voluntarios en busca de redención, a tratar de robar los planos a la crítica y en tiempo de descuento a lo Sergio Ramos. El Consejo de la Alianza había rechazado actuar militarmente de forma abierta, aunque algunos de sus representantes estaban a favor. Jyn y su grupo se escapan con el carguero imperial recientemente bautizado como "Rogue One". Una vez aterrizan en Scarif, volvemos a Yavin para saber que el calamariano almirante Raddus, ha tirado por su cuenta con una flota a Scarif y en ese momento Bail Organa y Mon Mothma hablan de la necesidad de contactar con Obi-Wan Kenobi, y Organa se decide a ir a Alderaan para encargarle la misión a Leia. Todo esto, ojo, mientras se desarrolla la batalla de Scarif.

Pues bien, a Bail le sobra tiempo de ir a Alderaan con C-3PO y R2, preparar una corbeta (la Tantive IV) con falso destino al Senado Galáctico en Coruscant, explicarle el cotarro a Leia y mandarles, atención, a la maldita batalla de Scarif.
Se produce el gran final, y como el wifi y la Holored no funcionan por lo visto, Raddus le envia los planos al Tantive IV que en media hora, se ha colado en su hangar con Leia dentro, y los soldado  meten los planos en un pincho USB enorme justo en el momento en el que entra Darth Vader arrasando, y se escapan en el último momento.

Mi pregunta es: ¿qué pinta ahí el Tantive IV? ¿Por qué iba Bail Organa iba a mandar a su hija adoptiva a una batalla suicida de dudoso resultado, cuando su misión original era únicamente ir en busca de Obi-Wan?

Lo más lógico, sin tener que prescindir del escenón de Vader, es que los supervivientes de la nave insignia de la flota rebelde hicieran un esfuerzo heróico por enviar los planos de la Estrella de la Muerte a la holored (o a la red militar rebelde) mientras el lord Sith asalta la nave. En un último intento lo consiguen, y la nave más cercana que recibe los datos es el Tantive IV, que enmascarado en una misión diplomática a Coruscant, se encontraba en dirección a Tatooine para encontrar a Kenobi. Cuando son conscientes de la información que reciben y que se convierten en el objetivo número 1 del Imperio, tratan de regresar a Alderaan, pero son interceptados por el destructor imperial Devastador, con Vader a bordo, que descubrió qué nave había recibido la transmisión: la corbeta Tantive IV. Leia en un intento desesperado, envía los planos dentro de un androide con la misión de entregárselos a Obi-Wan Kenobi.
Es mi humilde propuesta para evitar la enorme inconsistencia que sugiere lo que vemos en la película. Eso sí, ante todo, confieso que es el único error que no se puede coger ni con pinzas. Uno ante toda la cantidad de aciertos que ha tenido la película. Creo que se puede perdonar, sobretodo si te cuelan a Ghost (Espectro) de la serie Rebels.





CONCLUSIONES

Me gusta dejar lo bueno para el final. Y Rogue One tiene muchas más cosas buenas que malas. Incluso las interpretaciones, que algunos dicen que son flojas, me parecen bastante sólidas y transmiten esa sensación más dura, agria y oscura a la atmósfera. Creo que Felicity Jones ha cumplido como Jyn Erzo, aunque tendría que verla en versión original para poder asegurarlo. Diego Luna me parece el mejor de la cinta, y su personaje está muy bien construido. Es muy interesante introducir a los agentes de la Inteligencia Rebeldes como asesinos sin escrúpulos. K-2SO, por su parte, funciona de maravilla por su excentricidad que recuerda al droide asesino de Caballeros de la Antigua República y creo que su final es el más emotivo. Los personajes de Chirrut Îmwe y Baze Malbus bien, pero sin brillar especialmente, aunque tienen sus momentos.

Lo más positivo que sacamos de la película es la convincente explicación de el punto débil de la Estrella de la Muerte, que deja de ser un descuido vergonzoso del Imperio, para convertirse en la venganza del científico que la hizo posible. Creo que es la primera vez que me atrevo a decir que algo del canon Disney ha mejorado la concepción original. Siempre respetaré a Qwi Xux como la primera diseñadora de la Estrella de la Muerte en el Universo Expandido, sobretodo por el hecho que eligieran a una mujer como la creadora de las dos superarmas más mortíferas de la galaxia y que vive atormentada por ello. Pero la idea de que su creador creara un punto débil deliberadamente para entregárselo a los rebeldes, es la salida más digna y brillante que podrían haber plasmado en el guión de Rogue One.

Otro acierto fue recurrir a los cristales kyber como el elemento necesario para producir el rayo del superláser. Si bien es cierto que no se entra a detallar cómo funciona exactamente la Estrella de la Muerte, ni se explican otro asuntos como la estabilización de las fuerzas gravitatorias de un satélite tan grande. Pensé que recurrirían a explicar la evolución de la misma desde que viéramos los primeros planos en manos de los geonosianos, pero el resultado ha sido un acierto de nuevo. Luego ubicar una de las fuentes más importantes de cristales kyber en el planeta Jedha, el último lugar de culto de la religión Jedi... En fin, otro punto a favor.

Hay otro aspecto indiscutible: la guerra. Por fin vemos combates terrestres como dios manda y una batalla espacial sin precedentes. Scarif constituye un tercer acto vertiginoso, una batalla para ponérsela específicamente en el futuro y disfrutarla por separado. El Ala-U increíble desplegando tropas. Aunque por parte de los imperiales no hemos visto brillar ni a los Death Troopers de Krennic ni al TIE Striker. Hablando de Krennic: gran villano. Es el complemento perfecto a un Tarkin, con el que guarda todas las similitudes: ambos despiadados, ávidos de poder y cegados por su vanidad. La pena es el final tan arquetípico que le han dejado (un disparo por la espalda de el bueno al que se creía muerto). Yo hubiera propuesto lo siguiente: Krennic desviando su mirada de Jyn y Cassian hacia el horizonte mientras yace herido, su cara cambia a una mezcla de pánico e ira, ya que la Estrella de la Muerte cobra forma en el cielo de Scarif y sabe que con Tarkin al mando, él y todos los que le rodean están acabados.

Como guinda para el nexo de unión con el Episodio IV, Gareth Edwards nos muestra lo que Lucas no nos dió en La Venganza de los Sith: Darth Vader desatado lanzando mandobles laser y aplastando soldados rebeldes. Puede que sea uno de los momentos más aplaudidos de esta y de las últimas películas.

En definitiva, creo que esta es la otra cara de la moneda a El Despertar de la Fuerza, y quiero creer que me pasará lo contrario con esta, cosa que veo con buenos ojos. Si salí con el corazón en la boca con el Episodio VII, y cuanto más la veo, menos me gusta, creo que Rogue One me va a dar grandes satisfacciones en posteriores visionados. Esperemos que el Episodio VIII vaya equilibrando la balanza y nos brinden un desenlace apoteósico al nivel de la mejor saga con el Episodio IX. Y por el camino, que cierta khaleesi no se cargue la película de Han Solo...

¡Que la Fuerza nos acompañe!


lunes, 18 de enero de 2016

[LOVE] Reescribiendo El Despertar de la Fuerza

Un mes después, voy a romper el hielo. No quisiera que ningún despechado perdiera el tiempo, así que doy la oportunidad de dejar de leer a partir de las siguientes palabras: Me ha gustado Star Wars - Episodio VII: El Despertar de la Fuerza. De hecho hacía tiempo que no me pasaba, pero la he vuelto a ver una segunda vez y me ha gustado aún más. Disfruté como un enano el día del estreno y me levanté de la butaca compartiendo miradas de complicidad entre los que abandonábamos la sala, miradas que me hacían suponer que sí, esta vez sí. Se había conseguido devolver ese nosequé que estimula nosecuanto. Se había reestablecido el equilibrio en la Fuerza. Esta vez habría consenso entre los fans: esta es buena.


En ese momento de exacerbada exaltación de sentimientos encontrados, fui incapaz de ver lo equivocado que estaba. En mi retiro de reflexión el primer fin de semana, detecté las carencias que arrastraba la nueva epopeya galáctica. Tan obnubilado estuve por lo bien que funcionaban las nuevas caras, que no presté atención a esas debilidades que podrían derrumbar esta nueva etapa Disney de la galaxia de galaxias. El lunes después del gran estreno del año, empecé a leer y escuchar las impresiones de los grandes bastiones de la opinión en materia del universo Star Wars, y se confirmaba que no todo el monte es orégano, ni va a Mahoma. Había dos sectores enfrentados.

Fue duro descubrir que varias fuentes especializadas en cine, cultura y concretamente en la saga de Star Wars, atentaban directamente contra mi persona por el hecho de haber disfrutado y valorado positivamente la película. Me convertí en una víctima del público generalista, un fan de medio pelo, un falso fan, una persona que no tiene ni idea de cine, un borrego, un bobo, un ignorante de lo que realmente significa Star Wars y uno más de la masa inculta que consume cine palomitero sin ningún criterio. Un traidor, en resumidas cuentas.

¿Tan ciego había estado? ¿No pude ver los defectos afincados en la espina dorsal del taquillazo del año? ¿O quizás los vi pero no me importaron? Toda la información objetiva de que disponía, me llevaban a una única conclusión: la película debería haberme decepcionado soberanamente. Entonces... ¿por qué sonreí con cara de imbécil con cada fotograma? ¿Por qué tengo constantes ganas de volver a verla (y ya van tres)? ¿Por qué escucho en bucle la banda sonora, recreando los grandes momentos e imaginando el devenir de los personajes en las próximas entregas?

Sencillamente porque me ha gustado. Porque me he vuelto a zambullir en este universo, al que tantas horas he dedicado, y de nuevo a través de la gran pantalla. Porque he vuelto a creer en unos personajes y en sus historias, gracias seguramente a acudir a la sala sin expectativas predeterminadas, ni ideas preconcebidas. Y sobre todo, porque creo que es una película con muchas menos pretensiones que sus predecesoras de los 2000, y aunque muchos opinen lo contrario, creo que ese factor es muy positivo para la saga.

Y, sin embargo, el análisis frío de un humilde conocedor de la galaxia, me lleva a afrontar con solemnidad los que, hay que llamar, "atajos" (a menudo ridículos) del guión, fruto seguramente de la improvisación por una desmedida presión de Disney para entregar la película en el tiempo fijado para romper todos los records posibles de recaudación. Puede que nunca sepamos hasta qué punto Abrams y Kasdan son responsables de estas molestas inconsistencias o si, por el contrario, tuvieron que tragar con decisiones corporativas impuestas para que el producto resultara atractivo al abanico total de la audiencia. El caso es que, aunque me ilusiona la evolución de esta nueva historia y cómo puede desarrollarse en las próximas películas, todas estas puntualizaciones que expongo podrían suponer las bases de aquellos que argumentan que Disney ha cometido (y va a cometer) una posible destrucción de la saga.

Allá vamos:

AVISO DE SPOILERS: No leer hasta haber visto la película


Ausencia de contexto

Algo que no se le puede negar a George Lucas, fue su capacidad para sumergirnos en el contexto de la historia que nos quiso contar en las precuelas. Era capaz de situarnos en cada escena y ubicarnos inequívocamente en un planeta o escenario, todo ello con una información añadida que enriquecía notablemente las novedades que se iban abriendo en este nuestro universo favorito.

El Despertar de la Fuerza comienza 30 años después de El Retorno del Jedi, pero eso sólo lo sabemos los que hemos ido siguiendo la información sobre la película, porque la propia película es incapaz de ubicar el marco temporal de la acción. Pero no sólo eso, ni siquiera deja pistas de cuál ha podido ser el rumbo de los sucesos que desembocan en este nuevo escenario de enfrentamiento bélico.

Un inciso para los fans: todos sabíamos dónde nos metíamos, ahora no vayamos de nuevos. Hace poco más de un año se daba por zanjado el Universo Expandido (a partir de ahora Legends/Leyendas), y se abría un nuevo mundo de posibilidades (y ventas). Sabíamos que nos cobrarían por obtener detalles de personajes, historias y tramas, a partir de videojuegos, libros y cómics por "módicos" precios; pero han limitado con lo absurdo. Después de dos horas y pico de película, no sabes absolutamente nada de lo que ocurre en la galaxia. Ni cómo está organizada la Nueva República, ni por qué no puede enfrentarse directamente a la Primera Orden sin recurrir a la Resistencia. ¿Qué es la Primera Orden? ¿Una secta religiosa-militar que rinde culto al concepto del Imperio Galáctico dirigido por el Lado Oscuro? ¿Qué o quién es Snoke? ¿Cómo se crean los Caballeros de Ren? Esta retahíla de preguntas nos lleva al siguiente bloque, estando íntimamente vinculados entre sí.


Incongruencias con el universo Star Wars

Uno puede desechar tramas y personajes del "antiguo" Universo Expandido, pero lo que no se puede es violar la física y los principios básicos que rigen y mueven esta galaxia (y que se han respetado en los miles de productos que hemos conocido con el paso de los años).

Hay una cosa en la que se pasaron especialmente de listos en Disney, y resulta casi tan molesto como las carencias de fe de los antiguos oficiales imperiales. Si Star Wars ocurre en una inmensa galaxia con millones de mundos, no puedes desplazarte en cuestión de segundos de un lugar a otro, por muy absurda que sea tu hipervelocidad. Tampoco puedes pretender que sea creíble que un personaje vea desde la superficie de un planeta, la destrucción de otro sistema planetario. Sobre todo, señores responsables del marketing de Disney, si publicáis un mapa estelar que coloca a los nuevos planetas canon separados en cada esquina de la galaxia.


Por tanto, resulta ilógico ver la destrucción del sistema Hosnian Prime (situado en uno de los anillos centrales de la galaxia), desde la superficie de Takodana, que está en el Borde Exterior. Aún más, si tenemos en cuenta que el disparo de ¿láser? ¿plasma?, es lanzado desde el planeta de la base Starkiller, que según este mapa se encuentra en el otro extremo de la galaxia, en la Regiones Desconocidas. Y ojo, el rayo llega en cuestión de minutos. Lo siento señores Abrams y Kasdan, esto les rechinaría hasta el más poco avispado de nuestros cuñados.

Por otro lado, llámenme loco, pero si ustedes quisieran atrapar a un androide con forma de pelota para obtener un pincho USB que lleva escondido, ¿enviarían cazas para bombardearlo? No quisiera criticar al oficial de la Primera Orden al mando, pero quizás, el hecho de que el droide explote en cachitos, complica la misión de recuperar la valiosa información que conduce hasta Luke Skywalker. Pero bueno, yo tampoco soy ningún estratega bélico terrestre. Los mejores suelen venir de Corellia y Carida... Ah no, Carida ya no es canon....

Otra cosa que a un fan de Star Wars le puede hacer torcer el gesto, es la ligereza con la que el Halcón Milenario entra y sale del hiperespacio. En El Despertar de la Fuerza podemos ver al Halcón saltar al hiperespacio sin tan siquiera despegar del hangar en el que se encontraba, ni partir en mil pedazos el carguero de dicho hangar. Para rematar, más adelante vemos a Han salir del hiperespacio de forma manual directamente a la atmósfera del planeta de la Starkiller, así, a ojo. Disparates muy efectistas, pero disparates al fin y al cabo.

Otra observación es que, a estas alturas, no debemos saber una mierda sobre los poderes de la Fuerza. Hasta ahora habíamos visto que los usuarios de la Fuerza eran capaces de mover la materia a su voluntad. La materia... ¿Los disparos blaster/láser son materia? Yo los había preconcebido como "energía". En dicho caso, Kylo Ren es capaz de congelar el disparo del arma de Poe Dameron (un rayo de energía) a voluntad, algo que nunca habíamos visto, y yo particularmente desconocía por completo que un jedi o sith pudiera hacer. La escena es muy resultona, sin duda, y consigue acrecentar al personaje, pero como iremos comprobando, Kylo está muy lejos de ser un maestro Sith o un gran conocedor de la Fuerza como para realizar tal despliegue de medios.

Para incógnitas cogidas con pinzas, hablemos del sable láser de Anakin/Luke. Deduzcamos, como pasaba en el Universo Expandido, que el sable que Luke pierde junto a su brazo en Bespin, en El Imperio Contraataca, no cayera al abismo del núcleo del planeta gaseoso y fuera encontrado por algún droide o limpiador de Ciudad Nube. ¿La explicación más ocurrente para argumentar cómo acaba en manos de Maz Kanata dentro de un cofre de madera de arciano en un castillo lleno de ladrones, contrabandistas, cazarrecompensas y demás gente-jodida-de-barrio, es "ya habrá momento de explicaciones"? ¿En serio? Saber ahora que hace unos meses el papel de esta espada láser era completamente diferente, me da mucho miedito de cara a las improvisaciones de este tipo que se vayan a hacer en el Episodio VIII (que tiene mucho menos tiempo de margen para modificaciones en el guión). Crucemos dedos...

Es el Halcón nuevamente el que nos vuelve a dejar insatisfechos: ¿cómo es posible que Han y Chewie se topen con el Halcón nada más salir de la atmósfera de Jakku? Y si Jakku estaba siendo vigilado por un destructor de la Primera Orden, ¿cómo es posible que no sean interceptados por un escuadrón de cazas? ¿Sólo dos TIEs desplegados en la superficie? ¿Qué pasa con las escenas en el espacio? Esto nos lleva a la siguiente cuestión.


Escalas reducidas y ausencia de escenas espaciales

Llama poderosamente la atención, lo poco poderosas que son las fuerzas que se enfrentan en esta "guerra" de las galaxias. ¿Tan explícitos querían resultar con el homenaje al Episodio IV, que era necesario empequeñecer toda la galaxia? La escena inicial (perfectamente ejecutada para mi gusto), es consecuente con la situación: una fuerza especial de choque para contener un pequeño poblado y capturar a Poe Dameron. Las tropas de asalto resultaban por primera vez un enemigo letal, a la vez que un enemigo al que se puede abatir. Y vaya forma de abatir, por primera vez les vemos caer reventados, salir volando y sangrar como gorrinos... Con este comienzo, auguraba unas batallas de lo más jugosas y una variedad interesante de armas y vehículos. Pero no. Un destructor. 30 cazas TIE. 30 X-Wing. Un puñado de soldados de asalto y uno con un mamporro que repele espadas láser. Las tropas de la Resistencia son todavía más mediocres. Faltaba Gila llamando por teléfono: "¿Es el enemigo? Verá, a ver si podemos parar la guerra, que se nos han acabao los torpedos de protones".

Por otro lado, señor oficial al cargo de los ataques terrestres de la Primera Orden, ¿por qué bombardear con cazas y no con bombarderos? Me habría encantado ver a un TIE Bomber atacando en superficie, y que los soldado fueran apoyados por algún vehículo o andador (un AT-ST avanzado, quizás). Del mismo modo, si el castillo de Maz Kanata o los alrededores se hubieran enfocado de otra forma, podríamos haber visto a los contrabandistas y piratas contraatacar a la Primera Orden antes de que acudiera la Resistencia (que también habría sido interesante verles desplegando fuerzas terrestres y no sólo unos Ala-X). Sobre la Starkiller ya hablaré, ya que ocupa mi puesto número 1 en las secciones de errores de la película.


Más que "La Guerra de las Galaxias", el Episodio VII bien podría llamarse "La Escaramuza de las Galaxias", porque si bien hay poca guerra, lo que tampoco abundan son las estrellas. No hay batallas espaciales al uso y apenas hay secuencias de transición que nos muestren planetas, situación de las naves o te hagas una idea de las dimensiones que se barajan. Como comentaba antes, esta galaxia (como cualquiera) es enormemente grande, y los cuatro planetitas que nos muestran, carecen de atractivo e identidad (a excepción de Jakku y Hosnian Prime, no se nombra a ningún planeta). Ojo, no digo que la galaxia resulte pequeña o redundante por los planetas que vemos, sólo que habría sido muy muy interesante, mostrar algún planeta mentado o medianamente conocido para el fan medio. Un planeta lo suficientemente relevante como para que fuera verosímil su aparición, y que resultara atractivo. Por ejemplo, Ord Mantell en lugar de crear Takodana, cuyos enormes vertederos darían muchísimo juego con Rey (que es chatarrera), y es un lugar ideal para ocultar una red criminal de cazarrecompensas y piratas con una Maz Kanata mucho más oscura. Y hablando de Maz Kanata...


Personajes inconsistentes Vs. Personajes innecesarios

Los grandes colosos del hype que suscitaban los tráilers de El Despertar de la Fuerza eran los caballeros de Ren y la capitana Phasma. Entiendo perfectamente el cabreo que ha podido suscitar encontrarse con un enorme vacío al respecto. La Capitana Phasma (Gwendoline Christie o Brienne en Juego de Tronos) tiene tres apariciones testimoniales y cuatros frases carentes de cualquier cosa que rezume carisma. Su papel, accediendo a bajar los escudos de la base Starkiller, resulta hasta deprimente. Con la promoción que ha tenido el personaje, se esperaba al menos una escena de acción que dejase claro sus dones para el combate. Al menos, habría tenido sentido insinuar alguna clase de pasado oscuro. Algo. Lo que fuera. Y es que Phasma, reconozcámoslo, no aporta nada. [Ahora me como con patatas la figura de acción de Phasma que me compré hace tres meses].



Los Caballeros de Ren, por su parte, simplemente se dejan ver en un fotograma durante la visión de Rey (sí, Abrams nos coló un flashback). Dicha imagen ni siquiera coincide con la mostrada en los tráilers. Lo único que sabemos es que participaron junto a Kylo Ren en la destrucción de la Nueva Academia Jedi de Luke, y se les presupone el asesinato de un gran número de jedis. Promocionarlos fue una venta de humo muy descarada. Aquí no critico a la película, sino a la promoción envenenada que se ha hecho de ella. Gracias por nada, Robert Iger.



Hace unos meses me emocioné gratamente al conocer que Max von Sydow participaría en el Episodio VII, pero no imaginé que tendría un papel tan escueto y casi intrascendente. Aunque me llama la atención positivamente lo que he ido conociendo de Lor San Tekka, como que formaba parte de una doctrina/fe como la "Iglesia de la Fuerza" que simpatizaba y colaboraba con los Jedi, a quienes consideraban indispensables para mantener el equilibrio en la Fuerza en la galaxia. Es interesante imaginar a esta ¿religión? colaborando con la Alianza Rebelde, quizás conocían el paradero de algunos Jedi como el de Obi-Wan Kenobi (y por eso los Organa sabían acudir a él en Tatooine). Hasta me parece convincente que posean información relevante, como la ubicación del primer templo Jedi. Una pena que el personaje sea asesinado en el minuto cinco.


Ahora hablemos de la locaza, gritona y hitleriana figura del General Hux. ¿El requisito fundamental para alistarse a la Nueva Orden es ser un niñato presuntuoso e infantiloide? ¿Qué clase de respeto infunde un tío que la caga continuamente durante toda la película? ¿Por qué Snoke lo considera como un igual a Kylo Ren? ¿Es una clase de analogía con el Gran Moff Tarkin? ¿Acaso es necesario rescatar esa figura? No puede ser que nadie de los encargados de realizar esta película viera que este personaje no funciona. Es completamente fallido en concepto, pero al menos se salvaría con un toque oscuro de carisma. Quizás un hombre obsesionado con la supremacía del Imperio Galáctico, la perfecta simbiosis con Kylo Ren, el hombre obsesionado con el lado oscuro.


¿Y qué me dicen de Snoke? ¿Se cagaron ustedes en los calzones al verle y oírle? Escucharle en el tráiler resultaba imponente, pero en la película... Pues... Va a ser que no. Aquí el señor Don Líder Supremo no parece mandar. No veo consecuencias por la incompetencia de sus subalternos (Hux y Kylo). Su imagen no produce pavor, tal y como se conseguía con el Emperador original de El Imperio Contraataca, no el del triste muñeco de goma del Episodio III que se añadió después. Y en cuanto al tema de proyectarse con un tamaño descomunal sugiere un complejo de inferioridad que me hace pensar en un ser bastante pequeño e incluso débil, lo que no favorece en nada a la necesidad de consolidarle como el gran malvado en la sombra de la nueva trilogía. Y peor aún sería que resultara ser Darth Plagueis (personaje que ya no es canon), como algunos sugieren, ya que esa línea tiene tantas inconsistencias que sería contraproducente.



Los justos merecedores de sacarte completamente de la película son los grupos llamados Guavian Death Gang y Kanjiklub, que abordan el carguero de Han Solo para saldar cuentas con él y capturar a BB-8. Un conjunto de personajes, que parecen sacados del género B más mayúsculo de subproductos como Star Trek, Babylon 5 o Stargate, que a mí personalmente me resultan completamente incompatibles con Star Wars y no aportan absolutamente nada a una trama que tiene como desencadenante a unas criaturas llamadas "rathtars" (o como yo las llamo: "bastarditos de krakens"), que son relleno barato. Estos pulpos carnívoros, que resultan ser una creación de CGI bastante mediocre y cantante, sobran. Casi tanto o más como estas "bandas" de mierdecillas que no durarían ni medio segundo en los niveles inferiores de Coruscant. Si estos son una organización criminal, que venga el Sol Negro y lo vea. Y eso que con estos (el reparto de la indonesia Redada Asesina), se esperaban grandes cosas, al igual que con Phasma, pero sólo salen unos segundos y no se les ve ni repartir media ostia.


Pero el personaje más desafortunado es, sin duda alguna, Maz Kanata en su papel de Yoda 2.0. Es tan atropellado todo lo que rodea a este personaje, que casi consigue congelar el ritmo trepidante que llevaba el largometraje. Vayamos por partes:

  1. Si el CGI usado para los rathtars no parecía trabajado, el de Maz Kanata canta La Traviata en Si menor. Después de dar tanta guerra con los personajes animatrónicos (que realmente se ven genial en pantalla), resulta que el único personaje principal creado digitalmente es un despropósito. Ni se mueve de forma creíble, ni su piel tiene una textura que resulte medianamente real, ni tiene un diseño que llame la atención lo más mínimo. No sorprende (como si lo hicieran Jar Jar o Watto), no es recordable (como lo es Gollum), en definitiva, visualmente no funciona.
  2. Podría perdonar tales defectos, si no nos encontráramos con un personaje sin personalidad definida. ¿Es un personaje duro? ¿Es un personaje fuerte? ¿Es divertido? ¿Es enigmático? ¿Irradia sabiduría? ¿Oscuridad tal vez? Pues ni puta idea, porque es un popurrí de todo sin marcar un tono que vaya a alguna parte. Sin mayor prólogo que un "no miréis nada" de Han Solo, aparece la enana Maz gritando su nombre. Todos los presentes se callan. "Ostia, a esta tía se la respeta", piensas. Pero no pasa nada. Se acerca y va de graciosa preguntando que donde está su novio (Chewie). Nadie se ríe. No pasa nada. Mira a Finn a los ojos, y se pone en plan vidente a decir que tiene mirada de cobarde. No pasa nada. Y finalmente descubrimos que tiene ahí tirada la espada láser de Luke y se pone a darle consejos a Rey sobre la Fuerza... Pero vamos a ver, ¿qué es? ¿Es un ser sensible a la fuerza? ¿Es una criminal y el castillo es su sede? ¿O dirige un refugio para dar cobijo y consejo a contrabandistas? ¿Tiene sentido que todo eso case con un mismo personaje? No, no tiene sentido. Mejor dicho, no tiene más sentido que el de tratar ser un Yoda al uso, e iniciar unos primero pasos en la instrucción de Rey en la Fuerza. Un recurso forzado. Un atajo narrativo que nos evoque a la trilogía original. Error.
  3. Como me he preguntado antes: ¿quién es Maz? ¿Una antigua pirata convertida en madame del crimen? Pero lo más importante: ¿qué hace o aporta a la historia? Lo único que sabemos es que Han recurre a ella, en plan buscando consejo y medios para contactar con la Resistencia. ¿Simpatiza con la Resistencia? Ni idea, quien informa de la llegada de los fugitivos es una espía. ¿Forma parte de alguna organización simpatizante de los Jedi como Lor San Tekka? Es lo que quiero creer para que algo tenga sentido. Alguien que es conocedora y creyente de la Fuerza, pero que no es lo suficientemente poderosa como para utilizarla. En cualquier caso, además de carecer de personalidad, carece de un rol definido y de un aporte significativo a la trama. Tal cual vino se fue, ya que desconocemos cuál es su destino...



Base Starkiller y otros elementos fruto de la improvisación

Uno de mis mayores temores actuales es el poco tiempo del que Rian Johnson dispone para realizar y ejecutar el Episodio VIII. Y es que, sin paños calientes, serán los siguientes episodios los que definirán (en conclusión) la calidad y el resultado de El Despertar de la Fuerza. Y como todo el mundo sabe: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio... Lleva al sufrimiento. Y, amigos, no quiero sufrir.

La base Starkiller se salta todas las fases del lado oscuro y nos lleva directamente al sufrimiento. Un atajo, una vuelta de tuerca, el "deux ex machina" con mayúsculas de la película: un elemento de guión (improvisado, o al menos es la sensación que transmite) que trata de cumplir con la función icónica de la Estrella de la Muerte, sin una necesidad real de que la hubiera.

Pensemos en el concepto. Aunque muchos la han simplificado en "otra Estrella de la Muerte más grande" (que realmente es su función como elemento narrativo e icónico), se trata de un pequeño planeta helado anónimo que ha sido deformado y reconstruido desde el núcleo hasta la corteza, para albergar un inmenso cañón planetario artificial. Una vez con el concepto sobre la mesa, pienso en la Primera Orden y en su logística militar. Estamos hablando de una escisión de los restos imperiales que ha derivado en una especie de secta religiosa armada. Llegado aquí, lanzo las siguientes preguntas:
  • ¿Cómo pueden tener la capacidad de recursos (humanos/alienígenas, energéticos y materiales) para ejecutar semejante proyecto?
  • ¿Cómo funciona exactamente? ¿Si recurre a la energía del sol del sistema, absorbiéndola, por qué parece emitir su haz de energía desde el núcleo planetario? ¿Cómo pueden dividirse dichos haces, como si fueran materia, e impactar en objetivos concretos a enorme distancia?
  • ¿Cómo puede esta superarma disparar a otro sistema planetario, y hacer blanco en un periodo de tiempo menor a décadas, en el mejor de los casos? Bueno, al parecer, con el último visionado de la película se comenta que se trata de un arma con hipervelocidad. Pero entonces, ¿cómo pueden ver el disparo los habitantes de un planeta de un tercer sistema que se encuentra en otra ubicación?
  • ¿Qué sentido táctico tiene ubicar una superarma en un punto fijo, como es un planeta, sin capacidad para moverse a otros sistemas?
  • En el mismo sentido de lo táctico y de la eficiencia de una obra planetaria de semejante calibre y coste: utilizando la energía de una estrella, al realizar un segundo disparo, la estrella prácticamente ha sido consumida. Vuelvo a preguntar: ¿qué sentido tiene destinar tantos recursos a una superarma que sólo se puede disparar dos veces, en lugar de invertir en un ejército y una armada más numerosos?


Como vemos, la base Starkiller es un atajo de guión inmensamente absurdo. Todo lo que no tiene sentido en la película parece estar asociado a esta base, y el plan para destruirla es tan atropellado, simplista y repetitivo para que refleje nostalgia, que casi consigue que hasta el personaje de Poe Dameron resulte fallido. Los que sí fallan son una Primera Orden que parece estar dirigida como pollo sin cabeza por un Hux amariconado que abandona a sus hombres a la primera de cambio y un Snoke carente de carisma. Y, por otro lado, una Resistencia de cuatro gatos con cuatro naves, encabezados por brabucones con el genio estratégico de un galápago copulando.

La base Starkiller no es sólo un edificio y un superláser, es un planeta en el que se aglutina el grueso del ejército que conforma la Primera Orden. ¿En serio son incapaces de neutralizar a un pequeño grupo de cazas? ¿Nadie dispone en la actualidad de destructores, cruceros y fragatas? De hecho, ya que la Resistencia es tan "pequeña", ¿a nadie se le ocurrió evacuar el planeta de la base de la Resistencia en vez de apostar todo a la intuición de Finn para encontrar un punto débil en la Starkiller? Todo resulta, en frío, tan ridículo que el hecho de que también disponga de un punto débil como la Estrella de la Muerte acaba siendo pasado por alto. De hecho, a estas alturas de la película estamos centrados en el rescate de Rey y el desenlace de Han Solo, la batalla de los Alas-X resulta indiferente. Se convierte en un complemento circunstancial con unos pilotos casi necesariamente olvidables (empezando por el actor del poli gordo de Heroes, que le veo totalmente desubicado en Star Wars).


No. La Starkiller no ha despertado la Fuerza, más bien ha levantado ampollas entre los "real fans" (si es que hay unos más reales que otros). No habría costado nada rendir homenaje al, ahora antiguo, Universo Expandido y que la Primera Orden hubiera desarrollado el Triturador de Soles o los Devastadores de Mundos. Armas contundentes, alejadas de la figura de la Estrella de la Muerte, coherente a las capacidades de la Primera Orden. No discuto la contundencia de un prototipo como Starkiller, pero sólo tendría cabida en una historia desarrollada en una época anterior a la Gran Guerra Hiperespacial y la Antigua República, donde los viajes espaciales fueran más limitados y la conquista o el control de cada sistema fueran una odisea.

Por verle un par de cosas positivas, cabe destacar el homenaje al borrador del guión de Star Wars original en el que Luke se apellidaba Starkiller. Por otro lado, merece la pena su funcionamiento, ya que, como elemento circunstancial, funciona notablemente para oscurecer el rostro de Ben Solo en su momento parricida (para mí, uno de los momentos de la película), dando su paso más fuerte al reverso tenebroso como Kylo Ren.



CONCLUSIONES

"¿Cómo puede este payaso afirmar que le ha gustado El Despertar de la Fuerza y luego ponerla verde?", pensaréis. Por una simple razón, mis lectores inexistentes, he tenido que hacer un esfuerzo por detectar, aceptar y analizar estos puntos débiles. Si me ha costado tanto realizar este ejercicio, y tan poco obviarlos y perdonarlos, es que este producto cinematográfico ha funcionado.

Como veréis no utilizo el término "película". Cada día cuesta más ver películas. Disney, al igual que sus homólogos, ya no hace películas. Vende trocitos de espectáculos magnificados, diseñados concienzudamente para que su digestión sea fácil, su consumo se antoje tremendamente delicioso y te anime a consumir más. Productos que obliguen a las masas a trasladarse al cine, no para ver cine, sino para asistir a grandes eventos. Aquí me veo en una encrucijada, porque me gusta el cine y me gusta Star Wars. Y parece ser que Disney ha decidido no hacer más cine con Star Wars, sino eventos a la carta. Un evento previamente psicoanalizado a escala social y esmeradamente planificado para que funcione en el perfecto equilibrio de modo que se consiga el máximo beneficio posible. Y diréis, claro, es que uno de los principales fundamentos del cine es vender y hacer dinero, y mayoritariamente así es. Pero hasta los últimos años, he querido pensar que siempre ha habido un ejercicio artístico y la idea de una persona ejecutándose bajo su enfoque. Obvio, ¿no? Pues no parece tan claro que el cine se haga así, en lo que a los gigantes del entretenimiento respecta. No sé hasta qué punto se le puede llamar "película" a un producto de laboratorio diseñado al milímetro.

La cuestión es: ¿como fan de Star Wars, estamos dispuestos a que la saga se convierta en un producto de este tipo? Por lo que escucho en los análisis de los fans que tienen una repercusión notable, se está demandando que se tome nota de las impresiones de los fans a la hora de cincelar el futuro Episodio VIII. Así que, ¿hasta qué punto criticamos lo que, por otro lado, estamos exigiendo? ¿Queremos que Star Wars sea un producto a la carta, que analicen todas las reacciones para hornear más productos a gusto del consumidor, en una relación directamente proporcional a la recaudación global?

Yo, por mi parte, habría preferido que Abrams hubiera tenido libertad de creación para hacer cine, al margen de que el resultado me hubiera gustado más o menos, a nivel de fan. Pero también hay que reconocer que Disney ha encontrado el equilibrio perfecto entre solidez del producto y rentabilidad. Es sólida porque es una historia sin pretensiones, abierta a que el público general la disfrute sin sentirse "desplazado por el frikismo", le toca la fibra al fan de la trilogía original y consigue crear debate e interés por parte de los fans avanzados, cuya hambre de saber y entender todas las inconsistencias de la película, animará a sumergirse en el nuevo Universo Expandido, es decir, a recaudar más dinero. Aquí llegamos a la rentabilidad: ¿era difícil obtener beneficios con la franquicia de Star Wars? En absoluto. Tratar de obtener el máximo beneficio, es el ejercicio que creo que Disney ha sabido ejecutar con maestría; ya no sólo al nivel de llegar a todos los estamentos sociales, sino al de irrumpir en mercados inaccesibles, como el chino (aunque no todo lo bien que esperaban).
El debate es que no nos encontramos ni de lejos con la peor película de Star Wars, pero, como argumento narrativo del universo Star Wars, puede que estemos ante un producto pobre. Un producto que no ha sabido consolidar un contexto sólido y coherente, alrededor de unos personajes con un potencial enorme. En este sentido, podemos hablar de oportunidad perdida a la hora de enriquecer y dar un valor añadido a esta historia de grandes personajes.

El Despertar de la Fuerza cuenta con un arranque espectacular, con unos primeros cuarenta minutos frenéticos, pero da la sensación que habían dedicado el 70% del trabajo conceptual y narrativo a esos 40 minutos, y el resto se fue haciendo sobre la marcha, con dos momentos finales muy claros, pero sin saber ejecutar un desarrollo consistente que nos lleve a dichos momentos de forma fidedigna. Por esa razón, porque le he dado muchísimas vueltas, porque desde que empecé a escribir esta entrada he vuelto a verla una tercera vez, me voy a tomar la licencia de compartir una alteración del argumento original de la película desde un punto de vista personal y enfocado a todo lo que significa Star Wars para mí. Lo que viene a ser un breve "fan fiction" novelizado del Episodio VII en el que ofreceré un contexto diferente sin cambiar el rumbo global del argumento, a partir del momento en el que creo que la película empieza a decaer, con la aparición de Han Solo y Chewbacca.
Voy a quebrantar el orden lógico de este blog, haciendo un paréntesis dedicado a este menester. En las próximas entregas, reescribiré aquellas escenas de la película que no encajan del todo y aquellas que parecen incompletas o carentes de verosimilitud. Mi intención es darle más sentido a determinados personajes secundarios que han sido muy maltratados y que resultan incomprensibles. Desde el respeto que merecen los creadores del guión, indicaré que estas entradas sólo tienen el ánimo de entretener, ofreciendo una versión alternativa.

Que la Fuerza os acompañe.




miércoles, 14 de octubre de 2015

[LOVE] Ready Player One: Insert Coin


STAGE 1 - UNREAL HYPE

"Léete esto, te va a encantar", decían los que me han identificado como un alma friki, no sin cierto grado de complicidad. Ready Player One de Ernest Cline, 2011. "Es una novela distópica que va de un videojuego y de referencias a los 80". Qué prometedor, pensé, investiguemos.

Ready Player One, año 2044, el mundo se va a la mierda. Se han agotado los combustibles fósiles y la gran mayoría de la humanidad está al borde de la mendicidad. La vía de escape es un videojuego de realidad virtual aumentada en línea, llamado Oasis, en la que la gente invierte gran parte de su tiempo, evitando enfrentarse al futuro incierto del triste y desgastado mundo real. Millones de personas juegan, conversan, compran objetos reales y virtuales y tienen relaciones y sexo cibernético en mundos artificiales idílicos. ¿El límite? La imaginación. Tu avatar en Oasis puede ser la forma humanoide que decidas, un guerrero medieval, un mago, un piloto espacial, un troll, un dinosaurio antropomórfico, un Alien...

Si bien ya contamos con suficientes elementos para considerar el estar tratando con una obra denominada friki, estaremos errando. Partiendo de esta antesala, parecemos estar ante otra novela de ciencia ficción, género que a menudo es etiquetado equivocadamente (en este caso) como "friki". ¿Qué es lo que convierte a Ready Player One en algo atípico, algo que pueda enfocarse en un género propio? Pues bien, el elemento de partida sería el personaje creador de Oasis (James Halliday), uno de los mejores programadores de la historia, que creció y desarrollo su afición por los videojuegos en los años 80, época que le marcó y de la que siempre se declaró fan hasta la obsesión, evidenciándolo en Oasis, con multitud de referencias culturales de la época. El detonante de la historia es la muerte de Halliday, ya que difunde públicamente su testamento en un vídeo en el que afirma que se entregará su fortuna, la dirección de su empresa y el futuro de Oasis a aquel que descubra un huevo de pascua oculto en el mundo virtual. Para hacerse con el huevo habrá que encontrar 3 llaves y 3 puertas secretas con desafíos programados por él, para que sólo los más dignos seguidores de la cultura de los 80, puedan cruzarlas. Cuatro años después, cuando la histeria provocada por el testamento de Halliday y la "cacería del huevo" empezaban a apagarse, un joven desconocido se hace con la primera llave...



Con esta segunda premisa de mi breve sinopsis, uno puede hacerse una idea más aproximada de lo que nos podemos encontrar, pero es que Ready Player One está literalmente cargada de videojuegos, consola y ordenadores clásicos, de películas, de series de televisión y de música, de mucha música. Y aunque pueda parecer un perfecto reflejo de los Estados Unidos ochenteros, usado como escenario y ambientación dentro una obra que pudiera recordarnos a Tron o a Matrix, lo cierto es que no es más que una selección subjetiva del autor (achacado al creador del mundo virtual Oasis). ¿Pero es justo llamar "friki" a los 80? ¿Son los 80 lo único que encauza esta obra? La respuesta, desde mi humilde opinión, es no. Cierto es que en los 80 surgieron grandes referentes de la fantasía y la ciencia ficción tan fuertemente vinculados a lo "friki"/"nerd", y es, quizás, "nerd" el término que mejor representa a la figura del creador y/o jugador de videojuegos, ¿pero vender esta obra como la novela friki por antonomasia? Definitivamente, no creo que sea apropiado.

Hay dos puntos de vista que me chocan con esta forma de conceptualizar la novela. Por un lado, y ya lo he comentado otra veces, el término "friki" que se ha usado demasiado de forma peyorativa, ya no puede atribuirse a un conjunto aislado de individuos, y en este caso concreto no puede atribuirse al conjunto de referencias que nutren el libro. Estamos hablando de cine, videojuegos, música, televisión, y ni una época concreta (que no es exclusiva de los 80, aunque así se venda), ni una criba de personas, otorgan unilateralmente la etiqueta "friki" a esta novela. Son referencias a la cultura pop estadounidense tan implantada y aceptada globalmente en nuestro imperante sistema capitalista, que estamos hablando de generalidades. Es imposible que nadie mayor de 20 años pueda eludir todas las referencias que Cline menciona en su obra. Que alguien no haya jugado a uno de los clásicos que se mencionan, no le impide seguir el hilo de la historia, ni le incapacita para entenderlo. De hecho, el autor hace muchos esfuerzos por masticar en exceso todas las alusiones que cuela en cada capítulo.


Por otro lado, hay un mundo que está radicalmente cercenado de la concepción de "friki" en su totalidad, y es el del cómic. No existen referencias directas a cómics ni novelas gráficas. Todo ese "subgénero friki" trasluce de forma testimonial en un segundo o tercer plano. Desde mi apreciación personal, ya que has creado un mundo en el que tu avatar de Gandalf puede enfrentarse a los cylons de Battlestar Galactica montado en la nave espacial de Firefly mientras saltas montado en la furgoneta del Equipo A disparando al agente Smith de Matrix las bolas de fuego de Super Mario, ¿qué costaba incluir a Hulk machacándole el cráneo a Goku? No lo sé. Creo que todos los mal conceptualizados como frikis, hemos imaginado algo así como "un todo por el todo" de nuestros mundos de fantasía. Un multiverso total. Una fusión global de géneros y universos de ficción. El refrito definitivo.



Y es que eso, a fin de cuentas, lo que viene a ser Ready Player One: la obra cumbre del género de refritos de la cultura pop. O lo sería, si hubiera abarcado a los cómics y fuera capaz de concebir algo que fuera más allá de lo estrictamente norteamericano/británico. Esa es otra espinita que me ha clavado este autor americano: la tendencia única y absoluta a lo anglosajón, a excepción de un puñado de referencias al anime/manga japonés que han tenido éxito en los Estados Unidos. No me quiero engañar, ¿qué ha podido ofrecer el resto del mundo ante el gigante cultural del siglo XX, el vencedor de la Segunda Guerra Mundial que se ha colado inexorablemente en todos los rincones de nuestros hogares a través de la televisión, el equipo de música y la pantalla de nuestros ordenadores? Muchísimas obras, sin duda, pero carentes de la difusión planetaria con la que USA ha monopolizado la ficción y la forma de concebirla. Sólo las que los filtros del buen hacer del Tío Sam, han permitido. El videojuego japonés, Tintín, Bola de Dragón, ¿Asterix quizá?, grupos alemanes cantando en inglés y pocos ejemplos más, habrían conseguido calar con un éxito similar, y por lo general, con limitaciones geográficas. Sin entrar en el mundo de la literatura (menos mal, aquí sí se puede alcanzar la "universalidad"), no existen películas, grupos de música, videojuegos o cómics de los países de segunda y tercera fila capaces de formar parte del imaginario colectivo humano.

Pero esto no puede ser una crítica firme al libro, porque requeriría renunciar a toda la ficción que nos ha alimentado la psique durante toda nuestra vida y de la que tenemos dependencia. La cultura pop anglosajona forma parte de nuestra cultura global con un reminiscente de su victoria sobre todos los demás. Y todas estas películas, series, videojuegos, música y cómics son nuestro "Oasis" particular, la respuesta retroalimentada de un sistema que, cuando es comprendido a una mínima escala, asquea y crea repulsa como individuo insignificante y prescindible del mismo. Y Ready Player One, no deja de ser más que otra chuchería que trata de suplir la voracidad de nuestras desalentada existencia, pero no por ello rechazamos entrar al juego y disfrutarlo.

Carpe diem. Eso es lo que nos queda.




STAGE 2 - INSIDE THE BOOK

La lectura de esta primera novela de Ernest Cline, lejos de ser tediosa o desestructurada, resulta bastante ágil y dinámica, por lo general. Parece ser que el autor no niega haber vertido parte de su personalidad al creador de Oasis en el libro, James Halliday, y sus gustos se convierten en los del personaje. Hablamos de un señor que posee una chupa de cuero con parches de facciones de todo tipo de videojuegos y películas y un Delorean con el logo de los Cazafantasmas en el que se hace fotos con G.R.R. Martin.


Ahora bien, ¿estamos ante un clásico?, ¿ante un hito de la novela de ciencia ficción?, ¿ante algo tan original que inicie un nuevo género literario? Nada más lejos de la realidad. Nos encontramos ante una lectura amena y divertida, cuyas constantes referencias nos teletransportan a todos esos mundos que a muchos ha podido fascinar en mayor o menor medida. Pero se ha ensalzado en exceso la prosa de Cline, especialmente en el ámbito anglosajón. En el prólogo del libro se señala que Patrick Rothfuss ha comentado que el libro le encanta porque podría haberlo escrito él mismo. Es difícil concebir tan positivamente una historia casi prototípica: chico joven vive en futuro distópico, chico joven es un fracasado, chico joven realiza hazaña, chico joven se ve envuelto en una epopeya que cambiará el mundo. Ni siquiera hay originalidad en el estilo narrativo, a menudo Cline se excede en explicaciones de las referencias que utiliza, provocando una pérdida del ritmo de la trama.

El caso es que funciona, y funciona por ese bombardeo de homenajes que propulsan a la imaginación, y a la vez la limitan. Más que limitar la imaginación, la focalizan, ya que, por ejemplo, no resulta difícil formarse una imagen de la Serenity aterrizando en el planeta Blade Runner o de la escena de los cocos de Monty Python and the Holy Grail. Pero uno de los elementos que mejor funcionan es el uso de referencias musicales que enriquecen la lectura, sacándote un tarareo espontáneo de la estrofa principal de un considerado temazo. Más adelante me explayaré con el tema de la selección musical, ya que me he tomado la licencia de crear una playlist a modo de banda sonora extendida.

Quizás lo más positivo del libro en sí mismo es su simpleza, en el mejor de los sentidos. Cline no ha sido pretencioso con su novela. En el actual mercado del bestseller lo fácil sería haber complicado la historia hasta el absurdo de una trilogía. Sin duda, habría hecho caja, dada la repercusión que ha tenido. Pero hoy en día, parece que hacer las cosas de forma sencilla es una genialidad.

Y aunque en ese sencillo camino se eche de menos un poco más de consistencia en el mundo distópico que nos presenta, Ready Player One se deja leer con avidez, no cansa y su trama engancha. A fin de cuentas, ¿cuanto libros pueden presumir de tener su propio tráiler?




STAGE 3 - THE SPIELBERG'S CHALLENGE


No tardó la Warner en detectar el potencial sacacuartos del invento y en comprarle al bueno de Ernest los derechos de explotación, distribución, flagelación e interpretación a una posible adaptación cinematográfica de su ópera prima. Y, seguramente tras los buenos resultados de películas que pueden tener muchas similitudes como pueden ser The Lego Movie, ¡Rompe Ralph! o Pixels, parecen no haber tardado demasiado en poner en marcha el proyecto poniéndolo a las órdenes de Steven Spielberg y fijando como fecha de estreno el 15 de diciembre de 2017 acaparando dichas navidades.

¿Promete, verdad? Pero espera, pensémoslo un momento. La "firma Spielberg" puede considerarse un sello de garantía de calidad (no todo el mundo tendrá esa opinión si pasamos a valorar su última etapa), pero tiene ante él un reto muy difícil. En primer lugar, va a requerir de una estrecha colaboración con el director de fotografía y con el propio Ernest Cline (co-guionista), para intentar concebir la forma de recrear Oasis. Según el libro, el detalle de la simulación varía en función del equipo con el se experimenta la realidad virtual. Así el protagonista, Wade, comienza interactuando en un Oasis relativamente pobre, tan pobre como el equipo de inmersión con el que se conecta (compuesto por un visor y unos guantes hápticos que proporciona la educación pública). Además en Oasis, hay planetas enteros que se visualizan en dos dimensiones, como los videojuegos clásicos.
¿Cómo van a recrear eso sin que resulte raro? ¿Irán haciendo Oasis progresivamente más real hasta una especie de Matrix? ¿Será todo más en la línea conceptual cibernética de Tron? ¿Mostrarán el nombre de los jugadores sobre sus cabezas o un icono como Los Sims?


Quizás ese sea el menor de los problemas, si atendemos a la odisea legal en materia de propiedad intelectual que supondría reflejar todos los elementos de videojuegos, películas, canciones y series que aparecen citados en el libro. Aunque el conglomerado Warner tenga bajo su mano una buena colección de dichos elementos, ¿podrán sacar en pantalla las naves, sonidos y la banda sonora de Star Wars? ¿Regreso al Futuro? ¿Conan el Bárbaro? ¿Lady Halcón? ¿Los videojuegos de Nintendo? ¿Hará un cameo alguno de los actores de El Señor de los Anillos? ¿Se podrá hacer uso de todas las canciones citadas? ¿El punteo de guitarra de Rush para activar una de las puertas? ¿Cómo transmitir a la pantalla las pruebas de las llaves en las que se interactúa en películas en primera persona como Juegos de Guerra o Los Caballeros de la Mesa Cuadrada?

En su género de refritos culturales, la película como adaptación fiel sería inabarcable, teniendo en cuenta la colección de licencias que requeriría reunir. Pongamos sobre la mesa a ¡Rompe Ralph! / Wreck-It Ralph (2012), una película protagonizada por personajes de videojuegos; uno podría pensar que adquirir los derechos de un videojuego para reproducir sus personajes y sonidos no debería dar tantas complicaciones como la música o el mundo del cómic, y sin embargo, apenas consiguieron reunir un puñado de personajes de Nintendo, Sega y Capcom (añadiendo personajes anecdóticos de Mortal Kombat, Pac-Man, Diablo, BurguerTime o Frogger). La calidad de la película en sí misma pesaba lo suficiente para tener un notable resultado, y contaban con una serie de guiños maravillosos que no hacían necesario el uso de nombres propios (la sargento Calhoun representaba en un sólo personaje a grandes sagas como Gears of War, Halo, Call of Duty, Mass Effect, Half-Life o Starcraft), pero daba esa sensación de que faltaba ese homenaje al videojuego de una forma más amplia y directa, que permitiría un universo de situaciones cómicas al mezclar videojuegos clásicos con las más exitosas franquicias de la actualidad "gamer". Pero seamos sinceros, no se le podía pedir más a un largometraje de animación de Disney, ya que puede que la solidez y la intencionalidad del guión podrían haberse visto afectadas si Ralph se hubiese teletransportado a Grand Theft Auto y hubiera comenzado a destripar a camellos de los bajos fondos.


En esto de la fusión de universos, hemos visto más ejemplo. Para mí, de pequeño, fue fascinante ver a los personajes de Disney interactuando con los Looney Tunes de la Warner en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? / Who framed Roger Rabbit (1988), incluso me resultó curioso ver hace unos años al Depredador enfrentarse a los xenomorfos en Alien Vs. Predator (2004), idea que salió curiosamente de un videojuego de la Super Nintendo. Pero la posición más privilegiada para la fusión de universos de ficción la tuvo la compañía de Lego, al producir una película con la marca de la compañia juguetera con el nombre más reconocido y popular, La Lego película / The Lego Movie (2014), ya que poseían derechos de numerosas sagas cinematográficas, del mundo del cómic, así como de otras referencias culturales que habían explotado en varias colecciones especiales de juguetes, así como la popular línea de videojuegos de Lego. Aquí podíamos ver los cameos de Batman, Gandalf, Han Solo y Chewbacca, Superman y el resto de La Liga de la Justicia, Shaquille O'Neal, las Tortugas Ninja, Abraham Lincoln, y William Shakespeare, luchando juntos por devolver la libertad y la creatividad al mundo Lego en el que conviven. El resultado de la película en España fue mejor aún si cabe, por contar con todos los dobladores originales de los personajes que aquí salían. Se seguirá apostando por Lego con una secuela y un spin-off exclusivo para Batman.



Si hemos visto que en estos intentos por unificar personajes y cameos suelen resultar, por lo general, incompletos (y en el caso de los superhéroes, aunténticas batallas legales), me aventuro a vaticinar un fracaso de la adaptación de Ready Player One en lo que respecta a las expectativas de los lectores. No sólo hay que mediar con el tema de los videojuegos, que generan muchísimo dinero, y está provocando que incluso firmas extintas están resucitando con los beneficios de "reboots" de videojuegos clásicos; sino también con películas y sagas que producen miles de millones de dólares (sacar una simple nave original de Star Wars requeriría un esfuerzo económico). Dudo que las grandes compañías crean en una visión holística de las franquicias, ni siquiera como un acuerdo de marketing, ya que de salir bien, y a menos que acordarán repartírselo a partes iguales, Warner se llevaría el punto (y los millones). Por el momento no he oído nada acerca de una gran coproducción de titanes, y no veo que Ready Player One merezca una unión sin precedentes entre Sony, Disney, Time Warner y News Corporation. Tiempo al tiempo.

Quizás lo que sería factible, y satisfactorio para los seguidores de la novela, sería reunir los principales temas musicales (sin contar con bandas sonoras), y esto es lo que me lleva al último nivel de esta entrada.



STAGE 4 - FINAL BOSS: THE PLAYLIST

Según iba devorando las páginas y acompañaba a Parzival en sus logros, no pude evitar empezar a marcar cada una de las referencias que se van haciendo a lo largo de la novela. Me vino a la quijotera la poco original idea de crear un lista de reproducción en Spotify dedicada a las menciones de Ready Player One, y pude comprobar que había varias playlist sobre el tema. Sin embargo, tras comprobar su contenido, ví que se repetía el mismo patrón: la lista de canciones citadas en el libro, en orden alfabético, tal y como se pueden ver en la Wikipedia. Viendo las posibilidades que me ofrecía Spotify, me abordó la necesidad de hacer una versión un poco más exhaustiva y personalizada. El resultado, a continuación:


En temas de playlist puedo ser bastante obsesivo, fruto, podría ser, de un DJ oculto en mi córtex cerebral con ansias de explotar y animar al personal de una forma fría, precisa y calculada al milímetro. "Oasis Extension Pack", como he llamado a este pequeñuelo, no podía ser diferente. De hecho, me he dedicado tan concienzudamente en la dichosa lista, que me veo en la necesidad de explicarme. De justificar el sentido y el orden de cada pista. Empecemos diciendo que la criatura ha pesado 117 canciones, con 6 horas 42 minutos de una extraña mezcla cíclica que pueda ser usada para amenizar una fiesta de disfraces de los 80 (los 80 americanos, no los de Alaska y los Pegamoides). Tenemos temas clásicos de los 80, que formarán el relleno de este pavo que cuenta con todas las canciones citadas en el libro, ordenadas cronológicamente por su aparición en el mismo. No podían faltan las bandas sonoras más míticas del cine de los 80, así como los largometrajes e intros de las series de televisión citadas (también ordenadas en los momentos en los que son nombradas por el narrador, Wade/Parzival). De este modo, se puede avanzar la trama de forma conjunta a la novela, pasando por el hallazgo de las tres llaves y puertas del huevo de pascua, y el desenlace final, siguiendo la evolución emocional del protagonista ante los hechos.


ADVERTENCIA: Os recomiendo dejar de leer aquí. Con escuchar de pasada la lista, os bastará para haceros una idea. Si te ha gustado la novela, la tienes reciente, y tienes paciencia y tiempo libre, encontrarás algo de sentido a las paranoias que escribo a continuación.


------------------------------ ALERTA DE SPOILERS -----------------------------

¿Cómo iniciar esta lista? Durante bastante tiempo, abrió con la música original de Super Mario, por ser quizás el videojuego más conocido del mundo, pero sin una cita directa al mismo en el libro me estuvo rechinando bastante tiempo lo de incluirla. Como sí que se menciona el Donkey Kong original, que realmente estaba protagonizado por el primer Mario, conseguí insertar un audio del sonido original del arcade de un concierto de RJ2D (este tío me cae bien), pero al tener un sonido "sucio", decidí que tampoco abriera con esta.
Finalmente, opté por dejar un hueco a mi corazón. Formo parte, quizás, de una de las últimas generaciones en disfrutar de las salas de recreativos. Recuerdo reservar un 80% de mi paga de 500 pesetas, exclusivamente para echar a las "máquinas de videojuegos". Tenía que sobrar al menos para una partida de pinball y una de futbolín, esas eran mis directrices en la vida a los 10 años, mis religiosas 400 pesetas por unos pequeños ratos mágicos de diversión. No sé si es un juego lo suficientemente popular como para que su tema principal sea conocido por la audiencia global, pero el caso es que lo había jugado en la NES de un vecino (el mismo que me acompañaba a veces en mis escapadas arcade), y estaba en la lista de Halliday. Mi lista empieza con el videojuego Contra, que aunque el tonillo no sea tan tarareable como un Tetris, un Sonic o un Mario, sí que suena a videojuego clásico, el tono perfecto para abrir la lista.


Una de las primeras ocurrencias, mientra leía Ready Player One, fue "Joder, si hicieran una película de esto, la banda sonora tendría que hacerla Kavinsky". Kavinsky, aclaro, es un DJ francés de electro-pop reminiscente del sonido de los 80. Según el artista, su música se inspira en las películas con las que creció y sus creaciones lo demuestran. Con este precedente, he decidido incluir gran parte de su álbum OutRun, cuyas canciones representarán los momentos clave de la historia de la búsqueda del huevo de pascua. Prelude, abre la lista junto a Contra. Así empieza su letra, que cuenta la propia historia del personaje de Kavinsky, un joven que se estrella con su Ferrari Testarossa en 1986:

The year was 1986
He was a teenager like any other
Dreaming of his heroes and in love with a girl
But on a thunderous night along a ragged coast
A mysterious red car came to him
Its power lighting his eyes blood-red
...

A continuación seguimos con una serie de las canciones que considero más emblemáticas de los 80, soltando algunas de las que Cline cita en el primer tercio del libro, y cruzándonos con El Equipo A, los detectives de Corrupción en Miami, Indiana Jones y a Michael J. Fox en Enredos de Familia / Family Ties. No he podido evitar incluir en esta "iniciación a los 80" el tema principal del reciente mediometraje cómico Kung Fury (2015) llevado a cabo, ni más ni menos, que por el mismísimo David "the Hoff" Hasselhof: True Survivor. Podria usarse esta música de ambientación, en lo que el libro explica la situación del mundo real distópico del año 2044 y mete en situación con el vídeo-testamento de James Halliday que pone punto de partida a la caza del huevo de pascua. Wade analiza alguna de las citas anteriores para dar con la pista de la primera llave. La llave se halla en una recreación de una de la Tumba de los Horrores de Dragones y Mazmorras, y se consigue derrotando a una IA en el juego Joust. Dado que no he podido encontrar una música relativamente oficial asociada a Dungeons & Dragons, ni el tema de Joust, he colado música de World of Warcraft (que le va bien) y The King's Arrival de la banda sonora de Juego de Tronos (apropiado para unas justas, aunque sean en avestruz). Cuando Wade consigue la llave, empiezan a sonar The Throne Room, tema de John Williams con el que finaliza Star Wars, tal y como ocurre en esta lista.


Dado que Wade descubre rápidamente la pista que le lleva a la primera puerta, la selección de temas pasa directamente a reproducir los elementos que Wade encuentra en la recreación de la casa en la que se crió James Halliday, continuando con la prueba de Dungeons of Daggorath y el juego de interpretación en primera persona dentro de la película Juegos de Guerra. De entre los homenajes que se citan, he incluido el tema principal de Doctor Who, la musica de Donkey Kong, una corta secuencia de canciones citadas (Duran Duran, Howard Jones, Pink Floyd y Rush, entre otros), y los temas principales de las bandas sonoras de Cónan el Bárbaro, Lady Halcón y 2001: Una Odisea en el Espacio. Cierra este tramo la música del juego Galaga, con el que comienza jugando Matthew Broderick en Juegos de Guerra, pero lamentablemente Spotify no dispone de la banda sonora de la película y no he podido incluir Video Fever de Cynthia Morrow (una de las grandes carencias de esta playlist).

Con Parzival convertido en celebridad tras superar los primeros retos de la búsqueda del huevo, y consiguiendo afanarse con fama, riquezas y niveles en Oasis, ProtoVision de Kavinsky abre un ciclo que los lectores podrían considerar oscuro si atendemos al libro, ya que la empresa rival de Halliday, IOI (para mí representa a Apple), trata de captar Wade para su causa privada de conseguir el huevo y hacerse con el control de Oasis. Ante su negativa, atentan contra su vida en el mundo real, colocando una bomba en su bloque de caravanas. Wade pierde a su tía, pero aún así, la novela no transmite una preocupación demasiado profunda por su parte. Se busca una nueva identidad, una nueva casa y un nuevo equipo háptico para conectarse a Oasis cuanto antes. Cero dramas, al parecer, por lo que no he transmitido demasiada tragedia a la lista. Varios videojuegos, Daft Punk, Monty Python, Star Trek, una versión electrónica de la "Marcha Imperial" para presentar a Sorrento (líder de los "sixers" y cabeza visible de IOI) y cerramos con el "Where's is my mind?" de The Pixies, alegoría de el final de El Club de la Lucha.

Llegaríamos por tanto a este tosco enamoramiento del personaje de Art3mis, por parte de Wade. ¿Acaso los 80 no nos brindaron infinidad de canciones de amor? ¿No empezó el romanticismo a convertirse en algo macarra? Para la etapa más dulce y pastel de Parzival en Oasis he metido a Kiss, a-Ha, Bon Jovi, Madonna y la balada "One Year of Love" de Queen, de la banda sonora de Los Inmortales. Y es en esta etapa de amor en la que Parzival alcanza el nivel 99 y se convierte uno de los gunters más respetados, uso por tanto el tema de Super Mario cuando se vuelve invencible al conseguir la estrella.

Llegamos, musicalmente hablando, al momento culminante de la película: Ogden Morrow invita a Parzival y Art3mis a la discoteca de gravedad cero The Distracted Globe. Parzival llega en un Delorean volador con la luz frontal de Kit (El Coche Fantástico) y el logo de Los Cazafantamas en el lateral (por tanto, aquí tenemos tres temas principales para la lista). Del mismo modo que Daft Punk hacen su cameo en Tron: Legacy, he imaginado esta escena en la que entran en la discoteca esférica con Kavinsky como DJ de la cabina central pinchando Blizzard (os avisé que esto iba a ser una ida de olla enfermiza, ahora no lloréis). A continuación suenan todas las canciones que se pinchan en la discoteca en el libro (Duran Duran, Billy Idol, Cyndi Lauper, Blondie...). Chica rompe con chico para no romper la armonía de una búsqueda de la mayor fortuna de la historia y chico se deprime y suena Love will tear us apart de Joy Division (más por Donnie Darko que por cliché).


No voy a detallar la etapa triste de Wade, y de cómo se recompone y se pone a tope a pensar en la segunda llave. Ese planeta de 8 bits en el que encuentra la moneda misteriosa en el arcade de Pac-Man, viene representado por la banda sonora de Firefly y Pac-Man Fever. Después de conseguir la llave de Jade, se produce la muerte de Shoto y nos adentramos levemente en Japón con uno de los temas de Kirby, la maravillosa intro de Cowboy Bebop, un tema de Neon Genesis Evagelion y Speed Racer (Mach GoGoGo). La siguiente prueba nos llevará al tema final de Blade Runner y al "Templo de Syrinx" de Rush, para descubrir que IOI y los sixers han aislado la puerta final en el castillo de Anorak...

¿Has llegado hasta aquí? Enhorabuena. Eres merecedor de saber la verdad: existen huevos de pascua "ocultos" en esta entrada.

Sigamos.

Wade vuelve al mundo real después de mucho tiempo, para llevar a cabo su plan de colarse en IOI y sabotearla desde dentro, por lo que seguimos con el tema principal de Matrix. La detención de Wade en su piso podría aderezarse con Beethoven (y las menciones a La Naranja Mecánica), y el tema de Alf simboliza la repetitiva serie de televisión que obligan a ver a los trabajadores forzosos de IOI. "Welcome to the Jungle" y otra canción de Kavinsky nos llevaran al éxito y fuga de Wade.



Era obligado usar "Many Meetings" de la banda sonora de El Señor de los Anillos de Howard Shore, para la reunión de los protagonistas en la vida real en la mansión de Ogden Morrow (una recreación de Rivendel). Decidida la ofensiva final sobre el castillo de Anorak, convocando a todos los jugadores de Oasis a enfrentarse con los sixers que bloquean la entrada final al huevo de pascua, nos prepararemos para la batalla con el "Dirty Deeds Done Dirt Cheap" de AC/DC. Escucharemos "la batalla de Endor" para los gunters reuniéndose en el planeta y a Mazinger Z, para simbolizar la llegada de los héroes en sus robots gigantes japoneses conseguidos con la tercera llave. Dado que un robot como el de Cortocircuito es el programado para destruir las defensas de los sixers, continuamos con "Holding out for a hero" de Bonnie Tyler que sonaba en la escena final de Cortocircuito 2 y aquí viene de perlas como "llamada al héroe" (Parzival). The Final Countdown, Skyrim, Superman y Terminator son la banda sonora de "la mayor batalla de la historia", en la que se enfrentan todos los personajes representados en Oasis. Y justo en el momento culminante, todos son eliminados por una gran bomba de los sixers y se escucha el "Game Over" de Super Mario Bros.

Pero no Parzival, que disponía de la moneda mágica, que supone una vida extra en Oasis. Parzival consigue atravesar la puerta, entra "Roadgame" de Kavinsky y "Subdivisions" de Rush para la antesala de la prueba final: reinterpretar Los Caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python.

Un gran final requiere un gran tema, y pocas melodías me parecen tan épicas como la de The Legend of Zelda. Un poquito de La Historia Interminable, el "Don't stop believin'" de The Journey y se acabó, nivel completado.