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miércoles, 23 de mayo de 2012

[HATE] El año que vivimos recortadamente (Parte 1)

¿Ha pasado un año? ¿De verdad? ¿Estáis seguros?

Sí. Que sí. Parece que sí. Cuan efímeros son 365 días, querido Sancho, y la de acontecimientos que pueden asaltarnos en ese periodo de tiempo, sin que el ritmo natural de las cosas cambie lo más mínimo.

Diría, más bien, que desde que un puñado de personas decidieron acampar en la Puerta de Sol el 15 de mayo de 2011, el ritmo natural de los acontecimiento ha puesto la quinta y nos ha atropellado a todos. Qué bonito fue, qué bonito continuó, y qué bonito sigue siendo el espíritu de este movimiento. Pero hago un corte drástico-reflexivo: ¿Realmente es "bonito" el adjetivo que debe llevar de la mano el 15M? ¿Para qué ha servido este intermitente año?

Cambio drástico-argumentativo: Llama loco a esta vuestra merced, Sancho, cuanto te diga que hace más de un año que vengo escuchando la COPE cada mañana, lo que me ha servido para rememorar todo lo que ha ocurrido de un 15 de mayo a otro. Y menudo año, amigo Sancho. Siéntate, y agudiza tu oído para oír este relato en primera persona:

Un alarde de vagueza y masoquismo. Así definiría los primeros minutos de mis mañanas de este último año y pico, en los que he estado a punto de degustar mi propia bilis fruto de la indignación. Han sido fases: empezó con impotencia y rabia, siguió con etapas de profundas carcajadas ante el disparate y últimamente he iniciado una fase de aceptación en la que ya me resbala habitualmente las memeces que llegan a través de la 999 KHz onda media.

Todo comenzó con aquel bombazo informativo: "El equipo de Carrusel Deportivo planta a la Cadena SER y se pasa a la COPE". Mi padre, un interesado del fútbol, cosa que sólo comparto en en su justa medida, cambió entonces la sintonización de la radio del baño. Una radio vieja, nada de presintonías. Cuál fue mi sorpresa al día siguiente, cuando acudo a mi visita rutinaria al baño para empezar el día y la cabecera, publicidad y voces habituales habían cambiado. No sólo había cambiado eso. Había cambiado el tono, el contenido y la supuesta objetividad periodística. Por aquel entonces, el discurso se centraba en descalificar al gobierno socialista y en pedir la dimisión de Zapatero.


Al día siguiente, la ruedecita de la radio, que no estaba habituada a cambios para no perder la calidad de recepción, fue objeto de la anarquía por mi parte. Me dediqué a buscar algo que me apeteciera. No me interesaba la SER, no me llamaba la atención Onda Cero, y no me atrevía a caer en los programas positivistas "humorísticos" de Europa FM o Cadena Dial. Tampoco quebranté mi norma de "los 40, jamás de los jamases". Por tanto, el resto de la semana estuve escuchando Radio 3.

Sin embargo, tras el fin de semana, la COPE volvió a mí, como las moscas a la mierda. Vuelvo al principio: llamemosle vagueza, vangancia o dejadez el no querer mantener una eterna lucha con mi padre por la radio, pero me pareció un experimento curioso tomar el rol de ese tipo de oyentes, esa España profunda susceptible de ser manipulada. Sabía que sería doloroso en cierta medida. No tanto como atarme al estilo de La Naranja Mecánica y ponerme varias horas a ver Intereconomía, pero repercusiones a mis ánimos, iba a haber.

Finales del 2010. Sí, la cosa se planteaba curiosa. Crisis, fin de legislatura... Pero nadie me había preparado para todo lo que iba a acontecer. Ha sido duro, lo reconozco. Mañanas en los que levantas la voz fruto del más profundo malestar e indignación por los rebuznos hirientes y malsonantes que se soltaban indiscriminadamente en esta emisora. En este año he escuchado faltas de todo tipo, comentarios personales manipuladores a cada titular del día y tergiversaciones manipuladoras.

15 de mayo de 2011: indiferencia y descalificación. Mofas del tipo: "estos niñatos lo que tienen que hacer es buscarse un trabajo" o "habría que lavar la puerta del Sol, así algún perroflauta aprende a ducharse". Después de la brutalidad en Barcelona, la cosa se puso más seria: "radicales de la izquierda más dura controlan el 15M y promueven la violencia sin control". El tono general antes de las elecciones: "Izquierda Unida y otros estalinistas mueven los hilos del 15M". El tono desde que Mariano gobierna : "el 15M es una herramienta más de la oposición socialista, al igual que los sindicatos". De órdago, vaya. Pero dejemos el 15M a un lado, para la segunda entrega de este post, y sigamos los acontecimientos cronológicamente.

El verano se acercaba, y ya se publicitaba el evento más importante de la historia de España. La razón de nuestra existencia y la del ornitorrinco: las magníficas JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD. A priori, el nombre me hacía pensar en un festival abierto con música, eventos culturales y actividades de todo tipo en Madrid. Pero no, eso no sería propio de ponerse en la COPE. Todo cobraba sentido: Madrid se preparaba para recibir a el Papichulo Benedicto y su horda de belivers. El especial informativo para las JMJ, por supuesto, no tenía precedente en la trayectoria de los especiales en el ámbito de las retransmisiones sectarias en directo. Hubo especial hincapié en justificar todos y cada uno de los euros empleados en la construcción de altares, despliegue de policía y personal sanitario, comida tirada de precio o servicios especiales de transporte público. Y no sólo los euros; pretendieron hacer justificaciones morales de lo que era la "buena juventud". No les salió demasiado bien, teniendo en cuenta la panda de extremistas que deambulaban por toda España con las camisetitas JMJ que les regalamos. Porque sí, amigos, aunque no lo dijo la COPE, un gran porcentaje de los supuesto adoradores de Ratzinger (curiosamente le adoran a él por encima de su fé o de Jesús), ni siquiera pisó Madrid. Se dedicaron a hacer turismo barato por toda España. Como el curioso caso de unos cristianitos voyeurs, que se dedicaban a mirar tetas en playas nudistas.
Por supuesto, desde el punto de vista de la radio preferida por la casta con caspa, las JMJ fueron un éxito y un privilegio para España.

Elecciones anticipadas: 20N. Entre el aniversario de la muerte de Franco y la victoria del PP, los bukakes y las orgías camparon a sus anchas en las redacciones de la COPE. Llegaba el cambio. El 21 de noviembre, España era una España mejor. Super Mariano nos iba a sacar a todos de la crisis. Cientos de gentiles y buenos españoles se agolpaban a las puerta de Génova para recibir un empleo de al menos 1.500 € al mes, para poder seguir pagando las casas del banco, los coches del banco, la tele 3D de 60'' del banco... En fin, optimismo. Esa es la idea que nuestros "coperos" querían instaurar en las mentes de los que les escuchaban. "No va a ser fácil, pero lo que hay que hacer como buenos españoles es apretarse el cinturón y aguantar, porque quejarse no va a servir de nada y sólo va a contribuir a empeorar la imagen de España". Traducción: "Joderos, que vais a pagar vosotros, y joderos en silencio para que toda Europa vea lo imbéciles que sois".

Qué bonita es la Navidad, sobretodo en un comedor social. Mientras tanto Rodrigo Rato se hacía manolas con billetes de 500 €, y Urdangarín usaba mondadientes de plata en Washington con un puesto de trabajo que no desempeñaba. Pero eso aún no lo sabíamos, no querían que lo supieramos, y lo que es peor, pensamos que era mejor no saberlo.

Recortando. Ba Da Bum Tsss! ¿Pero..? ¿No iban a mejorar las cosas con el PP? ¿Porque me quitan más de IRPF? ¿Por qué la universidad de mi hijo vale el doble? ¿Por qué debo pasar miedo porque me despidan para contratar a un chaval joven por la mitad? ¿Por qué sube tanto el transporte público y la gasolina? ¿Por qué me estoy viendo obligado a llevar a mi hijo a un colegio privado o concertado? ¿Por qué hay un trato tan pésimo en la sanidad pública? ¿En qué ayuda a mi situación económica que se nacionalice la fiesta del toro, se prohiba el aborto o se inicien campañas en contra de los homosexuales?
La frase tópica: disfruten de lo votado. Pero es que ni eso, la realidad es: disfruten de las mentiras que se han tragado. Por supuesto, ha habido un cambio en España. Un paso hacia atrás, y un salto global hacia el feudalismo del siglo XXI.

15 de mayo de 2012... [Próximamente en la parte 2]

domingo, 21 de agosto de 2011

[HATE] Sobre la JMJ

Acaba hoy domingo 21 de agosto de 2011, supuestamente, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Digo supuestamentre porque el ayuntamiento de Madrid anuncia posibles cortes o problemas de circulación para el lunes y el martes.

Es curioso el concepto que tienen algunos de "jornada", convirtiendo en un periodo inexacto de entre una semana a diez días a lo que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge como esta acepción:

jornada.

(Quizá del prov. jornada, y este del lat. diurnus, propio del día).

1. f. día (‖ período de tiempo que equivale a 24 horas). Los más importantes acontecimientos de la jornada.


Intentaré con todas mis fuerzas ser objetivo con este tema. Y tal y como dijo Jules Winnfield, me esforzaré con toda intensidad por ser el pastor, y no la tiranía de los hombres malos (lo que me tacharían de ser las mentes que se muestran mártires de cara y golpean por la espalda).


 Bien, ¿cómo empezar? Empezaré diciendo que hay eventos que llenan de orgullo a una ciudad. Siempre debería ser positivo ver gente de todas las nacionalidades transitando las calles de una capital, y la JMJ no ha sido una excepción. Y la imagen de Madrid ha debido ser muy positiva, sin duda. Todo parece muy normal, muy bonito. Muchos han visto el gozo en el alma por una persona (curiosamente no por su fé), y ahora vuelven a sus casas.

Pero, ¿no sería también normal para un evento de esta magnitud, sacar un beneficio extra? Pensemos en las Olimpiadas, en las Expos. No entraremos a decir que en cualquier parte del mundo, los vecinos de la ciudad del evento, disfrutan de una serie de una serie de privilegios para digamos "paliar" las posibles molestias que ocasione la celebración. En España se sigue la política de "que se jodan, que nosotros nos llenamos los bolsillos". En la Expo, los zaragozanos disfrutaron de discreto descuento, cuanto lo justo sería entrar gratis.
Pero volvamos a lo de los beneficios extra. ¿No sería normal que una comunidad y un ayuntamiento que debe 20.000 millones de euros aproveche la JMJ para intentar salir de un agujero negro que tarde o temprano implosionará?

Creía que esa era su estrategia, la de Espe y Tutan-Gallardón, cuando nos subieron 50 céntimos el sencillo del Metro a los madrileños. Sin embargo, lejos de aprovecharse del honrado peregrino, una acreditación del JMJ (200 € aprox.) te permite Metro regalado (unos 5 euros por toda una semana), comida regalada (Telepizza y otros tantos de miles de restaurantes seleccionados), alojamiento gratis en todos los colegios e institutos públicos de la comunidad, ofertas de jarras de sangría por 1€ para peregrinos, confesionarios de diseño gratis, sanidad gratis, bomberos para refrescarte gratis y lo más importante: policías que te protegen de ateos gratis. Me hizo gracia el testimonio de un kioskero que leí en la red, en el cuál decía que no era la primera vez que los peregrinos le habían pedido revistas gratis en plan: "Hola, ¿me regalas la Hola?". Y el hombre: "Pues va a ser que no".

Creo que son el tipo de cosas que hacen respetable una opinión en contra del JMJ. Cortes de tráfico, el transporte público colapsado, policias y otros funcionarios públicos que son forzados a abandonar sus vacaciones, millones de euros destinados a la construcción de altares, confección de mochilas, camisetas y sombreritos... Incluso algún pobre desgraciado ha tenido que diseñar un gráfico del JMJ para los luminosos de la M-30.

Pues sí, unas pocas razones para que los ciudadanos (creyentes, no creyentes, cristianos, musulmanes o pastafaris) salgan a protestar por la ausencia de límites ante la fiesta montada para la fé de nuestros dirigentes populares (sí, los que votamos una y otra vez). Todo para un dirigente religioso y un "país" que sólo se costea el avión, al que sospecho que también le habrán repostado gratis (invita la casa).

La semana transcurría, y los medios abiertamente religiosos y los que no, movían a la opinión pública de forma positiva a todo lo respectivo al JMJ. Llegó el 17 de agosto, y la manifestación pacífica en contra del gasto desmedido fue disuelta a porrazos, porque supuestamente atentaba contra 4 iluminados que habían acudido deliberadamente a enfrentarse y provocar a los manifestantes. Según El Mundo al día siguiente, los manifestante agredieron a los llamados peregrinos. Sin embargo, sólo se han visto vídeos de brutalidad policial contra manifestantes laicos, que han dado la vuelta "al mundo".


Se hicieron dos cosas mal ahí por parte de los manifestantes. Primero autoproclamarse laicos, y segundo caricaturizar públicamente símbolos católicos (el meollo de la cuestión no debería haber tirado por ahí, no era lugar para hablar de condones, homosexualidad y abortos). Sin embargo, se les criminalizó injustamente, aunque 4 payasos les lanzaran objetos a los antidisturbios.

Se desataba el cabreo. La gente estaba encendida. Llegar tarde al trabajo y a casa por el overbucking de los transportes públicos no ayudó nada. Los peregrinos no dudaron en hacerse los mártires al más mínimo indicio de poner en duda al adorado líder y a su organización religiosa. Eso, a pesar de no mostrar excesivo civismo: lo de dejar salir antes de entrar y lo de tirar la basura en las papeleras no entraba dentro de los mandamientos. Y sin embargo, no había excesivos inconvenientes por la afluencia de los millones de personas que visitaban la capital.


Así, entre las convicciones reticentes al catolicismo, fui testigo de acciones injustificables. Tirar petardos e insultar a peregrinos que dormían en el patio de un colegio es digno de estúpidos. Una ignorancia constatada entre los que denuncian la ignorancia de los practicantes. Nadie debería olvidar que hablamos de niños y jóvenes en su inmensa mayoría, que poco pueden saber del debate interno que conforma esta nuestra España. Y la auténtica verdad, lo que no te dice Telemadrid ni Intereconomía, pero tampoco Antena 3, la 1 o Telecirco, es que el 80% estaban de vacaciones en un país turístico, viajando de forma barata. El JMJ es un pretexto para una experiencia. Y como jóvenes que son, experimentan, y a mi personalmente me parece perfecto. No lo vieron así otros, que pregonaban por Twitter una imagen de dos chicas de la JMJ comprándo alcohol en un supermercado. "¿Esto no es pecado o algo asi?", es el comentario irónico que se añadía. Lo cierto es que consumen y hacen algo diferente por sus vidas. Una vida, una juventud, que presumimos oprimida por hallarse en el seno de una familia católica practicante.

Y llegó el momento de mi confesión personal: SIENTO ENVIDIA. A pesar de que nada se fue de madre, al margen de la pésima actuación de las fuerzas de seguridad del Estado agrediendo a miembros de la prensa, menores de edad y a turistas, sentía una desconfianza por todo lo que significaba la JMJ. Una espina clavada en el pecho. No sabía qué era exactamente, hasta que abiertamente se empezó a comparar a la juventud del Papa con la juventud indignada española.
Y es que la opinión pública parecía sentir cariño por esos jóvenes que berreaban "Viva el Papa" con guitarras y banderas en mano. Ves a señores sonriendo a las marchas papales pero que desconfían de los indignados y del 15M. Todos sabemos de la manipulación de las mentes, de la opinión pública a través de los medios, por lo que esto no debería sorprender, pero...

Pero amigos, y lectores inexistentes... Duele mucho. Mucho. Duele muchísimo que tu país prefiera y apoye a estos jóvenes de todas partes del globo, y sin embargo reniegue y le de la espalda a los hijos a los que no les ha sabido dar un futuro. 

Dan ganas de llorar, y renacen con fuerza las ganas de buscarte un lugar en el mundo lejos de aquí. Yo por mi parte, sigo ahorrando para irme. Esta semana particularmente, me ha quitado las ganas de luchar por quedarme aquí. Esperar hasta los 40, hasta que los que controlan este país (que curiosamente han patrocinado la JMJ) aflojen la cuerda para dar oportunidades a sus hijos perdidos... Se me antoja cansado. Un esfuerzo que este país nunca me devolverá en beneficio. El país que nos desprecia.

Lo dicho, por mi parte se pueden quedar con esos grandiosos jóvenes del Opus. Esas pijas que van a saludar al Papa, y que los sábados por la noches se follan borrachas al primero de turno, que nunca sabrán la recompensa del trabajo porque siempre lo han tenido todo... España, os los regalo con un lacito. Es lo que os merecéis, lo que os habéis ganado.

Un país de basura. La misma que han dejado los peregrinos por todas las calles de los Carabancheles, Aluche y otros barrios que hoy mostraban su peor cara.