lunes, 14 de mayo de 2012

[LOVE] Risasíntesis

El otro día ví un capítulo de la serie Modern Family. En él, Phil, el padre de familia de los Dunphy recibía en su casa para cenar, a modo de entrevista informal, a un exitoso empresario inmobiliario que planea contratarle.

Todo va bien para Phil, sólo que su futuro jefe (interpretado por Greg Kinnear) le tira los trastos descaradamente a su mujer, Claire. Le mira continuamente, alaba su belleza y se propasa con la guinda de besarla en la boca para despedirla. Sin embargo, Phil no ve, o no quiere ver, el asunto. Es más, Claire se lo dice abiertamente (que le besa en la boca, y le toca demasiado), y él piensa que está teniendo alucinaciones propias de alguna crisis estética femenina. Todo en la línea del personaje (uno de mis favoritos de la serie).
Pero la cosa sigue, ya que el "futuro jefe" insiste en que vayan a cenar a su casa. Claire en principio se niega, pero acepta ya que quiere demostrarle a Phil que el otro tiene las manos muy largas, y así despertar sus celos.
Resulta que el futuro jefe era muy abierto con todo el mundo, como pudieron ver en su casa, y Claire le tiene que dar la razón a Phil y admite que ha exagerado, con lo cuál decide apoyar plenamente a su marido y a su prometedora oferta de trabajo. Entonces el jefe empiezan a contar chistes y Claire se parte airadamente. Phil se pone de los nervios, se levanta, coje a Claire de la mano, y se va bruscamente ofendido.

Como ya vimos en Friends con Chandler y Monica, cuando Monica dice haber conocido al tipo más gracioso del mundo en el trabajo. Chandler se pone frenético. Tiene miedo. Se siente amenazado. Duda. Phil y Chandler son sintomáticos de Los celos por risas.


Efectivamente no es la primera vez que se refleja esta debilidad masculina (la considero masculina por la parte que me toca, aunque no descarto casos en mujeres) en la ficción. Y es que un auténtico "devorador de risas", no puede permitir que otro macho alfa del humor se cruce en el camino de su hembra.

Acuño el término "devorador de risas" para denominar al sujeto que aquí nos trae. El devorador de risas, como la mayoría de los seres humanos, nace como bebé. Se alimenta, crece, desarrolla una debilidad visible objeto de burla y acaba en el colegio. Aquí la naturaleza no tiene piedad, y marcará una personalidad que acabará blindando sus defensas a través de su mente. ¿Y qué es el humor, si no una forma de mantener afilada la mente?
El devorador de risas aprende a socializarse a través de la risa. Germina las relaciones en base a la reacción que ejercen sus sutiles payasadas. A menudo este sintetizador de diversiones engendra un narcisismo, que aisla involuntariamente a los que rechazan sus gracias, ya que no es capaz de iniciar una conversación interesándose por las aburridas vivencias de dichos individuos, a los que considera inferiores intelectualmente.

Entonces, un buen día una mujer especial se cruza en la vida de nuestro devorador. Esta alegre muchacha es incapaz de contener la risa con cada ocurrencia despotricada por el engulle carcajadas. Llegado el momento, esta chica se queda sin aire, no puede con esa broma. Pronuncia la frase definitiva: "no puedo contigo". En este momento nuestro glotón de los balbuceos lúdicos y contagiosos conocido como risas, ha alcanzado la cúspide de su risasíntesis. Se ha enamorado.

Por suerte para nuestro amigo hay un dicho popular que parece cumplirse inexplicablemente en algunos ejemplares extraordinarios del género femenino: "La risa abre más almejas que el agua hirviendo".

Et voilá! Obtenemos una bonita relación basada en el "indoor love", o amor de interior. Pero... Hay que preguntarse... ¿De dónde surge realmente la actitud del devorador de risas? Chocamos irónicamente con una de las mayores incógnitas de las revistas Cosmopolitan, Elle, Glamour y Cuore juntas: ¿Existe el hombre perfecto?

La fórmula ante las estrictas peticiones del género, nos lleva a especular con la existencia de algunos sujetos que podrían dar el pego. Ante esta tesitura, las mujeres tienden con el tiempo a lo que se llama falsamente "madurar", lo que es en realidad rebajar expectativas. Una vez bajado el listón, un devorador de risas puede suplir varias peticiones básicas: diversión, ingenio, comprensión, respeto, fidelidad... El factor rendimiento sexual queda ligado estrictamente a las habilidades del individuo, pero el aspecto físico será el detonante del principal inconveniente: la inseguridad. La fémina que acepta al ejemplar de la risasíntesis, tiene el defecto genético de no elegir al más fuerte. Y él lo sabe. La inseguridad será la constante común a partir de ahora.


Por tanto, alcanzamos finalmente el error de base: Reírse con otro. Una desgraciada calamidad equiparable a unos cuernos en toda regla. En algunos casos, acostarse con otro hombre podría llegar a ser menos doloroso. Se hiere el único punto fuerte del sujeto y se agita su autoestima.


Acabamos.


MORALEJA: Si es usted mujer y comparte relación sentimental con un macho beta que obtiene su energía vital de la risa de los demás, y especialmente de la suya, CUÍDELO. No se ría con otro hombre, ni le ofrezca carcajadas fingidas. Si bien es cierto que el hombre perfecto no existe, es posible que nadie, repetimos, nadie, vaya a dedicarle un mayor ímpetu por su bienestar, comodidad y felicidad.


Por otro lado, seguramente acabaría perdonándola.


Palabra de un devorador de risas.

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PD: Si algo de este blog os hace gracia, notificarlo en forma de comentarios. Necesito recargar las pilas.

viernes, 10 de febrero de 2012

[HATE] Pagó el ingenuo

Cada día se manifiesta con más fuerza. Somos la generación de los pringados. Y hemos sido elegidos a dedillo, por puro placer de unos, y no por una inclemencia o una guerra.

Nos pusieron dibujos animados que alzaban banderas de honestidad, soliradidad, igualdad, defensa del medio ambiente y una justicia universal que imperaba por encima de la vil maldad.

Una moral inexistente. Una mentira. Una falacia que los ingenuos tendremos que pagar con nuestro exclusivo sacrificio.


¿Qué sacrificamos? Unos a sus familias y a su hogar, otros al nonato "estado de bienestar" y otros... Otros es posible que lo hayan perdido todo. Los hijos pródigos que no deberían volver a la casa de un padre que les ha engañado y dado la espalda.

Sin embargo, hemos creído la mentira hasta el punto de defenderla. Hemos adoptado la moral inexistente, que no la falsa moral de otros. En las pelis de buenos y malos, en las del blanco contra el negro sin grises de por medio, ahora nos dicen que la realidad es gris: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son el demonio. Sin embargo, caímos en el error de adoptar la postura del color blanco, y la mierda (caspa, periodismo, "justicia"...) nos cayó encima con todo su peso. Ridículos quedamos, ridículos nos pintan y ridículo nos parece todo lo que pasa ante nuestros ojos.


Jueces perseguidos por poner la verdad sobre la mesa. La verdad incómoda del que nunca abandonó el poder, y de una corona, que vestida muy campechanamente, campechanamente hace evidente su poder, por mucho que el periodista de turno de la falsa moral pretenda hacer creer que no tienen ni dinero ni influencias.


En esos dibujos y películas, los malos, los que mataban, los que estafaban, los que anteponían su perspectiva de la vida a los demás; esos malos caían. Pagaban sus fechorías. Pero los puntos blancos en los que creíamos ciegamente, son violentamente apagados antes de arrojar luz. ¿Es necesario cotraponer nuestra realidad aquí? Por desgracia, creo que lo sabemos de sobra. La realidad apesta como las entrañas putrefactas de un cadaver a campo abierto. Nunca hubo voluntad de cambio, aunque se maquillaran palabra como democracia y constitución (en minúsculas, dado el valor que tiene).

Pero eso no es lo importante amigos. Ni mucho menos importa la destrucción de toda las reglas adoptadas para un mundo laboral equilibrado, ni lo que se está cociendo en el estrecho de Ormuz. Aquí la urgencia se halla fuera de nuestras fronteras, donde unos peleles afrancesado atentan contra el buen nombre de la orgullosa hidalguía española. Adjunto imagen de un filete con dudoso contenido de Clembuterol.

lunes, 26 de diciembre de 2011

[LOVE] Siempre caigo en el Reverte tenebroso


Alguien dijo, o escribió, que en aquellos tiempos famosos y terribles los españoles peleamos todos, desde nobles hasta labriegos. Y era cierto. Unos lo hicimos por hambre de gloria y dinero, y otros por hambre de verdad: por sacudirnos de encima la miseria y llevar un trozo de pan a la boca. En los campos de batalla de medio mundo, desde las Indias a las Filipinas, el Mediterráneo, el norte de África y Europa entera, contra toda clase de naciones bárbaras o civilizadas, peleamos hidalgos y campesinos, bachilleres y pastores, caballeros y pícaros, amos y criados, soldados y poetas. Pelearon Cervantes, Garcilaso, Lope de Vega, Calderón, Ercilla. Peleamos sin descanso en los Andes y en los Alpes, en las llanuras de Italia, en la altiplanicie mexicana, en la selva del Darién, a orillas del Elba, el Amazonas, el Danubio, el Escalda, el Orinoco, en las costas de Inglaterra, en Irlanda, Lepanto, las Terceras, Argel, Orán, Bahía, Otumba, Pavía, La Goleta, el canal de Constantinopla, el Egeo, Francia, Italia, Flandes, Alemania. En todas las tierras y climas próximos o lejanos, bajo nieve, sol, lluvia o viento, huestes de españoles pequeños y recios, barbudos, fanfarrones, valerosos y crueles, hechos a la miseria, el sufrir y las fatigas, con todo por ganar y sin otra cosas que perder salvo la gorja, unos musitando una oración, otros con los labios mudos y los dientes apretados, y otros renegando a cada paso de Cristo, de los oficiales, de los trabajos y de la misma vida en todas las lenguas de España, amotinados a trechos y con las pagas atrasadas o sin ellas, seguimos a nuestros capitanes bajo las rotas banderas, haciendo temblar al mundo entero. Como esos a los que describió el poeta y soldado Andrés Rey de Artieda; que tras mucho protestar de la milicia, de todo y de todos, jurando solemnes que no volverían a combatir jamás:

Ha seis días, cobradas cuatro pagas
y conforme razón, puestos a gesto,
con solas sus espadas y sus dagas,
pasando a nado un foso hicieron cosas
que plegue a Dios que en ocasión las hagas.


El puente de los asesinos (Artúro Pérez-Reverte)

lunes, 7 de noviembre de 2011

[HATE] El arrendador, ese gran hijo de puta

Hallábame yo, lectores inexistentes, olisqueando noticias en Menéame, cuando encontré esta intencionada demanda social: No tenemos pisos para inmigrantes.

La crónica en sí me parece acertada. Pero no tanto los comentarios agresivos de los más ignorantes progres de palo que tanto creen saber del mundo, de la vida, y de la naturaleza del ser humanos. Un comentario aludía a las estadísticas que reflejaban el alto porcentaje de impagos por parte de los arrendatarios inmigrantes, en comparación con una cifra cada vez menos pequeña de alquilados con nacionalidad española; resumió: No pagan, normal que no les alquilen.


Si bien es un análisis un poco simplista de la situación, el comentario recibió una horda de respuestas con acusaciones de racismo, prejuicios y el comentario estrella: "los ladrones son los banqueros". Yo no lo pongo en duda, pero decir eso ahí sólo tiene cabida en la mente de un preadolescente o de un gilipollas que no sabe ver más allá de sus "buenos valores".

Soplapolleces a parte, se denotaba un tono acusador para con la persona que hoy en día alquila un piso. Al parecer ahora resulta que alquilar un piso, significa ser millonario, empresario o banquero. Y, por ende, tal y como nos dictan nuestros "grandes valores" perrofláuticos, ser millonario, empresario o banquero es malo. Y no nos gusta. Ergo, nunca pueden tener razón, y nosotros sí, porque somos buenos, las víctimas, y tenemos la verdad.
Pues sí, eso es lo que está dejando de sí el 15M entre los más jóvenes e incautos. Nuevos prejuicios fundamentados en la ignorancia del ver todo blanco y negro. "Como yo no lo tengo, es malo". Joder, al final va a resultar que tienen razón los de Intereconomía cuando nos llaman "envidiosos" a los que salimos a protestar por la manzana podrida que conforma Españistán. Tristemente, se está gestando una panda de tontos-la-polla.

Pero la vida real es más complicada, como para opinar sobre todas las cosas aplicando tu recurso/filosofía reiterativa a todo lo que se te cruza. Por favor, que alguien les abra un poquito la mente a algunos chavales. Sólo consiguen escupir hacia arriba, pero el lardo nos cae a todos.

Sin más, adjunto mi comentario sobre la noticia en Menéame:

Pues puede pasar de todo cuando alquilas un piso. En mi caso, por la localización del piso, alquilar a inmigrantes no es una opción, sino más bien un imperativo. Y como en todas las cosas de la vida, hay de todo. Tuvimos a un matrimonio rumano, que nos pagaban el mismo día todos los meses, nos avisaron con mes y medio de antelación que iban a abandonar el inmueble, y nos dieron una mano de pintura antes de irse. Y ahora, por ejemplo, una colombiana se ha ido dejándonos a deber más de 5000 €, y dando gracias de que no se nos quedara de okupa indefinidamente.

Sólo me gustaría pedir un poquito de compresión por parte de los que opinan airadamente sobre el alquiler de pisos sin estar metido directa o indirectamente en la historia. Sobretodo por esa tendencia a conceptualizar al arrendador como una especie de persona adinerada que exige el diezmo a punta de espada. Para muchos, y tal y como está apretando la vida, el dinero de un alquiler es casi fundamental para salir del paso cada mes. Y no me vale lo de que "está justificado porque el que está de alquiler está peor que tú". La inmoralidad de pasarle la pelota de tus penas y sufrimientos a otros para que las cargue por ti o contigo es de lo más bajo.

Hacienda te despluma para heredar un piso, la venta hoy en día es quemar el dinero, alquilas, no te pagan, heredas sus deudas... Pero el malo siempre es el arrendador. Ese hijo puta caradura que vive del cuento y sin preocupaciones, ¿no?