miércoles, 17 de febrero de 2010

HATE: Universidad Autónoma o cómo aprovecharse de la crisis

"Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse" - Mario Benedetti

Lo siento, pero no hay argumento que me puedan ofrecer para explicar este tipo de cosas. Lo grave, es que seguro que se hace en más sitios.

Pues sí, lectores inexistentes, resulta que alguien en la Universidad Autónoma de Madrid ha tenido la genial idea de sacar tajada de la delicada situación laboral, económica... de la vida de mucha gente en resumidas cuentas. ¿Cómo?, preguntareis. Pues muy fácil. Se presentan un 220% más de gente a oposiciones, ¿no? Pues vamos a publicar un concurso en todos los medios y a cobrar una pasta por hacer el examen, y nos forramos.

He utilizado un lenguaje más apropiado para el personaje que tuvo la idea, porque gilipollas no sé, pero hijo de puta lo es un rato.

Me da igual que me expliquen 100 chorradas de por qué ocurre esto en estas situaciones, cobrar 26 euros por hacer un examen de 48 temas para una bolsa de trabajo (que no oposición) de la biblioteca de la UAM me parecería una salvajada si hubiera sido una convocatoria usual difundida en los medios normales, pero cuando se publica en los principales boletines y foros de biblioteconomía (IWETEL, DOCUWEB, BIBLIOPOS), boletines de sindicatos como el CSIT y otras cuantas fuentes, me parece rozar la inmoralidad.

26 euros por persona. Dirán que así consiguen que no haya avalancha de candidatos. Pues señores sinvergüenzas (calificativo amistoso), hay mucha necesidad, y 26 euros para intentar mendigar una plaza que no se sabe cuando llegará, si es que consigues ser de los primeros de unas 800 personas (en el mejor de los casos), duelen mucho.

Ya duelen 5 euros para las oposiciones del Ayuntamiento de Madrid. Seguramente otras administraciones empezarán a aplicar la "iniciativa UAM" para el ostigamiento del parado.

¿Campus de excelencia? Que el año que viene les regalen mierda de caballo.

lunes, 15 de febrero de 2010

LOVE: Efecto Goya 2010

"El público, que es la gente para la que trabajamos, ha ido a ver nuestras películas más que nunca, y eso es un honor y un orgullo. No pensemos que somos mejores por eso. Pensemos que nos han dado una oportunidad. Hay que aprovecharla." (Alex de la Iglesia)


Quizá debería empezar diciendo que siempre he sentido un descontento (quizás "desencanto") en general por el cine de nuestro país. Hace unos años, y desde un abismo de desconocimiento por mi parte, no habría dado ni un duro por una película española. Si me remonto más años atrás, ni siquiera podía entender cómo una película en la que no hubiera explosiones ni efectos especiales pudiera tener algún tipo de valor (no pasemos a hablar de la economía, porque entonces me era indiferente), ni más aún podría haber calificado lo de Pajares y Esteso de otra forma que no fuera grotesco.

Pero es que hay que empezar a caminar y a entender. Primero a caminar, dando oportunidades. Cuando sólo consideraba defendible a Amenábar, tiré de filmoteca para ver a Buñuel, Berlanga, Almodóvar, etc... y claro... Descubres que antes hubo vida, y que la sigue habiendo. Y claro, vuelves a caer en la cuenta de la vinculación cine-sociedad-cultura y de que este país es irregular, por decirlo de algún modo, y que su cine no podría ser diferente. Sólo entendiendo lo que significó el destape en la sociedad española de los 70 y 80 puedes entender su éxito, y naturalmente a los ojos del niñato engreido que era (que por cierto sigo siéndolo en muchos aspectos), se creó el prejuicio: "cine de tetas".

Ojo. Una cosa es entender el origen y cometido de unas películas, pero que nadie espere que analice la calidad en la caspa creada por Ozores, ejemplo: "La Lola nos lleva al huerto". Y es que, lo que se veía, el cine popular, por así decirlo le sacaría los colores a cualquier espectador extranjero.

El problema es no saber ver más allá de eso. Y entonces se crea un sentimiento de infravaloración, una autocrítica de lo español, y del español para el español. ¿Pero cómo va a ser buena una película española? Esa "auto-vergüenza" aplicada a todos los aspectos de la vida tras la recuperación del país después de la dictadura, la misma espina que nos hace ser tan malos para los idiomas (algo extremadamente negativo que nos pasa factura, y que ya hablaré de ello). Eso mismo no pasó desapercibido para el cine, y aunque seguía habiendo mediocridad (me tomo el lujo de señalar a Bigas Luna o a Vicente Aranda con su pseudo-porno), cuando salía algo como "Volver a empezar" o "Belle Epoque" o "Tesis" o "El Día de la Bestia" o "Todo sobre mi madre", no era fácil creerse el reconocimiento.

Pero bueno, ¿qué es lo que ha cambiado en los últimos años? Mejor hablemos de lo que ha pasado. Y es que el cine español no es rival en las taquillas, salvo determinadas comedias o grandes títulos con pistoletazo de anunciación. Y aunque la escala de producción de películas es limitada si se compara con Hollywood, se hacen muchas películas. Y tras la auto-crítica surge la crítica pura y dura: "los cineastas españoles son unos caraduras, reciben créditos y financiación pública, y la calidad y éxito de sus películas son nefastos".

Llegados a este punto, voy a amarrar la senda que quiero tomar. No quiero llegar a concluir que las películas son mejores o que van saliendo películas mejores, sino que se empieza a mejorar la gestión del cine. El 2009 parece querer acabar con el género "españolada", y empieza a vender las películas a diferentes niveles. Por supuesto ha ayudado la variedad de las películas de este año pasado.

Y es que una industria que suele estar en crisis ha obtenido sus mejores números el llamado "año de la crisis". Hay que saber vender las películas. Y la gala de los Goya de 2010 me parece el mejor ejemplo de cómo vender el cine español, aprovechándo el tirón que ha dado la taquilla. No sé si es bueno o malo, pero los Goya se han oscarizado. Habrá que ver las cifras, pero apuesto a que se ha registrado un buen share de audiencia.

Y creo que gran parte de este nuevo enfoque se produce por la influencia de Alex de la Iglesia desde que preside la Academia del Cine, y puede que también tenga que ver lo ligado que está al cine este año el Ministerio de Cultura. Para la gala, han sabido aprovechar las películas de este año, no sólo con las nominaciones, si no a través de los iconos de estas, y de los iconos del cine y de la televisión que ya teníamos (Buenafuente, Pe, Bardem, la reaparición de Almodóvar para entregar el mejor director). No ha sido "el gran super-show", pero ha estado muy bien planteado. Había una gran producción de animación (Planet 51), la gran pelea de premios entre "Ágora" y "Celda 211", entrevistas previas a Lola Dueñas y Pablo Pineda, también teníamos "Gordos", la bien valorada "El Secreto de tus Ojos", lo último de Trueba, 2 comedias que han obtenido buenas recaudaciones, la segunda parte de una gran valorada en otra gala como fue Rec. Ha sido una gala entretenida de ver, que anima a ver aquellos filmes que no se han visto. Gran homenaje a Mercero, por cierto, que permite aprovechar el recuerdo de José Luis López Vázquez con "La Cabina".

Puede que las cosas sigan por buen camino tras los Goya de 'Malamadre'.

martes, 29 de diciembre de 2009

LOVE: Avatar, el poder de la imagen

 


Maldita sea. ¿Cómo es posible que hace unas horas, justo en el momento en el que pude leer "Directed by James Cameron" en los créditos finales, pensaba en poner a parir a Avatar?

Será una apreciación subjetiva, en absoluto global, pero algo muy intenso tiene esta película porque llevo pensando en ella desde que la vi, y tengo sentimientos contradictorios.


Se abre el telón y ves una selva, y piensas uh qué frío y qué rápido empieza esto... --- Umm, pero como mola el 3-D... --- ¡Vaya, qué bien hecho está eso! --- Wow! --- Umm, bueno eso ha sido predecible. --- Buf, me parece que lo que he leído en los foros era verdad... perooo... esa tia de azul tiene un puntazo. --- Caramba, esos ojos amarillos... que bien expresan a los personajes. --- Se está haciendo un poco largo esto... --- Vaya, ahora la típica escena de acción. ---- No ha estado mal, pero no he conseguido meterme del todo. --- Ok, el final que esperaba toda la sala; Fin.

Creía llegar al punto y final para con mi opinión sobre Avatar. Sin embargo, según me iba alejando de la sala he experimentado un inexplicable sentimiento similar a la nostalgia. ¿Qué haces conmigo, Cameron, maquiavélico director? Sigues siendo mi director de plenos, me gustan todas tus películas.

Si... Lo he dicho... Eso implica reconocer que me ha gustado Avatar...

¿¡Pero... si es una historia cliché (Poco ha faltado para ver salir a Kevin Costner de un arbusto)!?

No me importa.

¿¡Pero si te has adelantado a todo lo que iba a ocurrir porque lo has visto 70 veces en otras películas!?

Da igual.

¿¡Pero si todos los efectos de sonido han sido sacados de la base de datos de Ben Burtt y no soportas oir los rugidos y graznidos del Tyranosaurus Rex y de los velociraptors en unos animales de fantasía!?

Podré vivir con ello.

¿¡Pero si Michelle Rodriguez te cae fatal y no te resulta atractiva en absoluto!?

Total, para el papel que la han dao...

¿¡Pero si no has llegado a sentir esa punzada en la espalda en los desencadenantes de los momentos épicos!?

Bueno, nadie es perfecto.

¿¡ PEEERO...!?

¡No hay peros que valgan! En contra de toda lógica me ha gustado.

Y es que no dejo de pensar en esos árboles y en esos gentiles guerreros azules de 3 metros. Algo tienen en la forma de mirar con esos ojos amarillos. ¿Quien dice que el cine no avanza (para bien o para mal) con esta película? Es la primera vez que un personaje digital supera al actor. Los rasgos, las facciones, todo está definido a la perfección. Ya no hablemos del entorno... cada planta, cada bicho, cada paisaje. Es una fantasía tan fantásticamente realizada que te sumerges sin oposición.


Lo que tengo que reconocer (mientras estaba en el cine), es que muchas veces tuve que cerrarme la boca, ya que se me abría involuntariamente. Supongo que mi primer, llamémosle rechazo, fue debido a mi particular lucha por tratar de analizarla con la cabeza, lo que bloqueaba el gozo manifestado por mi retina.

Las imágenes, lo puramente visual, son superiores a toda lógica y razonamiento con Avatar. Ha sido una grata experiencia.

lunes, 28 de diciembre de 2009

LOVE or HATE?: Assassin's Creed II


"¿Los buenos? No te confundas, nosotros matamos personas. Sin parar a pensar en los motivos que nos mueven, el acto aislado de arrebatar una vida no está recogido en las listas de éxitos del civismo." - Shaun Hastings (Asesino)
Bueno, no clasifico como "Hate" esta entrada ya que no se puede criticar lo que alabas. Bueno, si eres objetivo, sí que se puede, pero en este caso no pretendo serlo, simplemente digamos que no he tenido oportunidad de alabar este juego con anterioridad.

Hablo de la saga Assassin's Creed. Con este juego estrené la Xbox, y estoy convencido de que fue la mejor elección para sorprenderse con la generación de 128 bits a 500 mhz. Los detalles de las ciudades cruzadas me dejaron, por decirlo campechanamente, "con el culo torcido".





Vamos a situarnos, porque realmente este juego cuenta con un guión cinematográfico en toda regla detrás de su cuidados gráficos, y la trama ha despertado en mi mucho mas interés que muchas películas.



Empezamos en un futuro no muy lejano (septiembre de 2012), con Desmond Miles, un tipo que se halla secuestrado por una organizacion que desconoce. Estos les explican que dentro de la cadena del ADN humano, se oculta una memoria genética que guarda los recuerdos de nuestros antepasados. Le someten a experimentar con una máquina (al estilo Matrix) llamada "Animus" que permite acceder a esa memoria genética, ya que Desmond es el descendiente de una estirpe de asesinos (algo que él desconocía) que guardaban un valioso secreto. Así es como a través de Desmond viajan a la Tierra Santa medieval para revivir los recuerdos de Altair, uno de sus antepasados.


Altair pertenece a una antigua orden de asesinos que tratan de mantener el orden, la paz y el libre albedrío en el mundo. Su credo agnóstico se basa en la disciplina y en la razón, con una pequeña veneración a las antiguas civilizaciones. Así en el siglo XII se instalaron en Tierra Santa para "seguir de cerca" el transcurso de las cruzadas. En contraposición surgen los templarios, que bajo la fachada de la orden militar cristiana del Temple, se esconde una organización mucho más antigua que conspirar para someter a la humanidad a sus intereses usando a las religiones y ocultando conspiraciones.

Jugando como Desmond, descubriremos que son los templarios quienes controlan la gran compañía que le tiene secuestrado y que en cuanto obtengan lo que quieren de su memoria, no dudaran en matarlo. La trama de Altair se va desarrollando mientras Desmond recibe mensajes secretos de los asesinos, que tambien siguen en activo, los cuales tratan de sacarle de su celda. Además descubre como Altair irá desvelando los maquiavelicos planes de los templarios para eliminar a Saladino y a Ricardo Corazón de León, y hacerse con el control de Tierra Santa.


En resumen, un culebrón de conspiraciones de proporciones épicas. Hace tiempo que la industria del videojuego busca conseguir productos que esten a caballo entre el cine y la consola. Al margen de desarrollar videojuegos promocionales para una película (como es el caso de El Señor de los Anillos o Harry Potter), que rara vez alcanza una calidad aceptable; hay desarrolladores que quieren contar sus propia historias, y de vez en cuando nos encontramos a auténticos cineastas ocultos tras los pixeles. La primera vez que me encontre un caso así fue con el juego Caballeros de la Antigua República, que mucho mas lejos de un juego más de la saga Star Wars, tenemos una historia genialmente narrada dentro de un RPG. Siempre he dicho que ya podrían haber dirigido la nueva trilogía las personas que llevaron a cabo este proyecto, porque es una historia exquisita con unos personajes digitales que le dan mil patadas en la boca a Hayden Christensen, alias "este vivo esta muy muerto" o "el estatuas". El caso es que incitaba a terminar el juego, no sólo porque disfrutaras jugando, si no porque querías ver que pasaba al final. Esto ya no son videojuegos, son otra cosa. El videojuego perfecto es The Legend of Zelda, y jugabas por el disfrute de jugar y de alcanzar tus objetivos (entretenimiento "videojueguil" puro y duro). Pero hoy en día hay otra cosa que aún no se ha catalogado. Assassin's Creed es una de esas cosas.


Y es que si nos ceñimos a la técnica del videojuego, encontramos problemas en el paraiso. Si bien la lucha con espada es de las mejores que he visto en un juego despues del Zelda, tenemos un juego de los que me gusta llamar de "piedra, papel o tijera", en el que prácticamente tenemos 6 tipos de misiones a cumplir repetidas hasta la saciedad en 3 ciudades diferentes. Sin embargo, a mi nunca me decepcionó, como sí que lo hizo con bastante gente (siempre hablando en términos generales). Y es que, por un lado esa "estaticidad" de las misiones se equilibra con esos combates a espada tan divertidos, los viajes en caballo por esas sendas medievales, en las que te puedes encontrar un campamento de bereberes, un pueblecito cristiano, o un fuerte de caballeros templarios. Por no hablar de que hay que hacer uso de todo lo aprendido para llevar a cabo una misión de asesinato. Mientras, jugando como Desmond, iremos obteniendo información para escapar de la compañia "Abstergo" (los nuevos templarios).


¿El desenlace? Emocionante a la vez que frustrante. Quedarte con la miel en los labios. ¿Y qué consiguen? Sacar otros 60 pavos con la segunda entrega. Bueno y después de esta parrafada, a esto es a lo que venía: Assassin's Creed II.




Se llevaba meses especulando sobre el nuevo Assassin's Creed. La obsesión de sus creadores ha sido solventar las críticas de la primera entrega. Y así habian prometido que ninguna misión sería igual a la anterior. Pues bien, mi primera impresión desmiente esa promesa. Vale, hay que reconocerlo, hay muchas novedades (dinero, armas, armaduras, tipos de misión, nuevo tipo de combate, nuevas formas de asesinar...). Pero estamos en las mismas, un mapa de una ciudad con un monton de puntitos a conseguir (atalayas, misiones de asesinato, misiones principales, robos, atrapar ladrones, hacer de correo, etc.), intuyo que va a ser mucho más largo y más cuidado que el primero, pero tampoco veo nada radicalmente nuevo.
Eso es lo negativo que quiero denunciar, que prometan algo que no cumplen. Porque yo estoy tan contento, me lo pasé pipa con el primero, y sigo pasándomelo pipa con el segundo.


La trama no puede empezar mejor, Desmond consigue fugarse del laboratorio en el que estaba retenido con una gran escena de acción para empezar. Ahora ya con los suyos (los asesinos), deberán adelantarse a la información que sacaron de su memoria con Altair (el fruto del edén, un artefacto al estilo del Arca de la Alianza). Ahora tiene que pasar a la memoria de Ezio (un tataranieto de Altair) que vive en la Florencia del Renacimiento. Y un nuevo misterio, la memoria de otro asesino intenta prevenir a Desmond de que los asesinos no son lo que parecen... Además de ir descubriendo que los grandes personajes de la historias estuvieron influenciados o eran miembros de los templarios o del credo de los asesinos. Desde el rey-dios Jerjes, hasta Gandhi.


Cuanto menos, es una curiosa visión del mundo. xD